Compartir es amor

La columna de Fernando Manzanilla

El sector automotriz es una de las industrias más importantes de México, cuya trayectoria se remonta a prácticamente un siglo, ya que fue en 1921 cuando se estableció la primera planta armadora. 

De hecho, este sector es uno de los pilares fundamentales de la industria del país. Representa el 3.8% del PIB nacional y el 20.5% del PIB manufacturero en México, quien ocupa la primera posición en Latinoamérica en la producción de vehículos a motor y la séptima a nivel internacional, tan solo por debajo de países como China, Estados Unidos, India, Corea del Sur y Alemania. 

Sin embargo, desde que inició la pandemia por Covid-19, la industria se ha enfrentado a un panorama complejo. Primero, por los paros en la producción de 2020; luego por la falta de semiconductores que se ha reducido conforme ha aumentado la fabricación de equipos electrónicos, como celulares y tablets. 

Finalmente, ha tenido que afrontar la influencia de la situación geopolítica a nivel mundial en el encarecimiento de las materias primas y fletes marítimos que han elevado considerablemente los precios. Recordemos que Rusia, país que en este momento se encuentra en conflicto bélico con Ucrania, produce el 10% del petróleo mundial, el 40% del gas que abastece a Europa y es el primer productor de metales, como el paladio y el níquel, siendo el tercer productor de acero en el mundo. 

Por otro lado, tampoco debe escapar la entrada en vigor, a partir de 2020, de un tratado poco favorecedor para México, el cual establece que el 75% de los vehículos debe proceder de Estados Unidos y Canadá.

Es por ello que, al menos durante los dos últimos años, este sector no ha podido acelerar tanto como hubiera querido. 

Actualmente, el tener un vehículo va más allá de un simple lujo y, por el contrario, se convierte en una necesidad para millones de mexicanos que hacen uso de estos en sus labores productivas, además de que les permite trasladarse a sus centros educativos y laborales. 

Justo por ello es que nos encontramos ante la tormenta perfecta para el sector automotriz en el país: hay una gran demanda y simplemente no hay suficientes vehículos. 

Es así que, ante este panorama, se ha abierto una gran oportunidad al mercado de autos usados. 

Normalmente, un vehículo pierde de manera “natural” el 30% de su valor en el primer año y este continúa bajando conforme pasa el tiempo, situación que en este 2022 no ha sido así. 

La consultora J.D. Power calcula que los precios han subido 14.8%, en promedio, en lo que va de este año, sin embargo, especialistas del sector destacan que en algunos modelos o versiones la apreciación ha sido mayor, de hasta 30% o más.

Según datos de Kavak, la mayor plataforma de venta de autos usados en línea de México, el precio de los carros ha incrementado alrededor de 9%, por encima de la inflación e incluso de los autos nuevos, que se encarecieron 8.7% durante el 2021.

Esta situación representa importantes desventajas tanto como fabricantes como para los consumidores. Para la industria automotriz es un gran retroceso, ya que en este momento el mercado de automóviles usados es mucho más grande que el de nuevos. 

De acuerdo con Víctor Rojas, director de banca automotriz de BBVA México, el mercado de autos seminuevos está presentando una sobredemanda inesperada, y se estima que por cada auto nuevo vendido, se comercializan seis usados.

Para los consumidores, tampoco es favorecedor, ya que ven más reducida la diferencia de precio entre comprar un vehículo nuevo y uno usado, a pesar de los riegos que conlleva la adquisición de un auto de segunda mano. 

El panorama no dibuja aún un camino fácil ni rápido. A esta tormenta se suman las tensiones entre China, Estados Unidos y Taiwán, que es el mayor productor de semiconductores en el mundo, lo que genera incertidumbre para la recuperación de la industria.

Sin embargo, estoy convencido que en las crisis también nacen importantes oportunidades a aprovechar. Es por ello que seamos cautelosos en este momento con el mercado automotriz, pero aprovechemos las múltiples oportunidades que se están abriendo para impulsar estrategias que coadyuven a solventar creativamente las necesidades del mercado.