La tarde comenzaba a caer cuando los primeros contingentes de la marcha del 8M llegaron a la plancha del Zócalo de la Ciudad de México.
Después de recorrer varias de las avenidas más importantes de la Ciudad de México, miles de mujeres ocuparon el espacio frente al Palacio Nacional para cerrar una jornada marcada por la memoria y la exigencia de justicia.
Algunas se sentaron en el suelo para descansar.
Otras levantaron nuevamente sus pancartas.
Entre la multitud comenzaron a instalarse tendederos de denuncia, donde mujeres colgaron papeles con nombres, testimonios o relatos de violencia. Cada hoja contaba una historia que muchas veces había quedado en silencio.
En distintos puntos del Zócalo también se realizaron pronunciamientos, intervenciones artísticas y actos simbólicos, mientras las consignas seguían resonando.
Varias manifestantes encendieron pequeñas fogatas simbólicas con pancartas y cartulinas, como parte de las acciones de protesta.
Durante la jornada también se registraron pintas en estaciones del Metrobús y mobiliario urbano, actos que algunos colectivos describieron como expresiones de iconoclasia para visibilizar la rabia frente a la violencia de género.
El operativo de seguridad desplegado por la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México incluyó el acompañamiento de policías —muchas de ellas mujeres— y la instalación de vallas de protección en edificios gubernamentales.
A pesar de algunos incidentes aislados, la movilización se desarrolló mayoritariamente de forma pacífica.
En medio del ruido de tambores, cantos y consignas, el mensaje fue claro: la indignación sigue creciendo frente a las cifras de violencia contra las mujeres.
De acuerdo con datos citados por Amnistía Internacional, en 2025 se registraron más de 2,300 feminicidios y cerca de 2,900 desapariciones de mujeres en México, cifras que fueron recordadas durante la marcha.
Mientras la tarde se convertía en noche, muchas mujeres permanecieron en la plaza.
Algunas abrazándose.
Otras cantando.
Muchas observando el Zócalo lleno.
Era el final de la movilización.
Pero para ellas, el mensaje que resonó durante todo el día sigue vigente:
Ni una menos.









