La violencia vicaria continúa siendo un tema de alarma en Puebla, pues refleja la ausencia de sensibilidad y capacitación de las autoridades al atender casos en los que se utilizan a los hijos como instrumento de daño hacia las madres.
En entrevista con Los Conjurados, Daniela Flores relató que durante siete años enfrentó un largo y doloroso proceso legal para recuperar a su hija, quien fue sustraída en un contexto de violencia vicaria. Denunció que en este tiempo vivió la indiferencia de instituciones, la lentitud de los tribunales y la falta de acompañamiento real por parte de jueces y ministerios públicos.
“Las autoridades no entienden que mientras ellos alargan los juicios, nosotras estamos perdiendo años de vida con nuestros hijos. No solo sufrimos las madres, también nuestros pequeños, que cargan con secuelas emocionales y psicológicas”, expresó.
Acompañada por su abogada Aranza Paredes, Flores expuso que aunque logró reunirse con su hija, la violencia no se ha detenido, pues enfrenta nuevas denuncias como una forma de hostigamiento.
Por su parte, la abogada Paredes advirtió que la falta de capacitación con perspectiva de género entre operadores de justicia agrava la situación, lo que provoca juicios desgastantes y revictimizantes. Además, alertó sobre la existencia de abogados poco profesionales que se aprovechan del dolor de las víctimas: “Las mujeres deben exigir claridad y compromiso a sus defensores para evitar fraudes que retrasen aún más los procesos”, señaló.
Tanto Flores como Paredes coincidieron en la necesidad de que las víctimas se conviertan en “víctimas responsables”, es decir, mujeres informadas y firmes en exigir sus derechos frente al sistema.
Finalmente, hicieron un llamado urgente a las autoridades estatales y federales para que atiendan con seriedad la violencia vicaria, recordando que no se trata solo de un conflicto entre adultos, sino de una grave vulneración a los derechos de la niñez mexicana.













