Un avión Antonov An-24 con 50 personas a bordo se estrelló este 24 de julio en la región rusa de Amur. No hubo sobrevivientes. Entre las víctimas hay al menos cinco niños y empleados de los ferrocarriles rusos.

La aeronave, fabricada en 1976, desapareció del radar antes de aterrizar en Tynda. Fue hallada en llamas en una zona boscosa.

Las autoridades abrieron una investigación por posible negligencia. La tragedia reaviva preocupaciones sobre la seguridad aérea en Rusia y el uso de aviones antiguos.