María de Jesús Mundo, conocida como «Doña Mary», falleció el 24 de julio de 2025 en la Central de Autobuses de Puebla (CAPU), donde vivió casi tres años tras ser desalojada de su hogar en Tehuacán, aferrada a la esperanza de reencontrarse con su hija desaparecida.
Sus restos permanecieron cinco días en el Servicio Médico Forense (SEMEFO) antes de que finalmente fueran reclamados. Una de sus hijas viajó desde Cuernavaca para identificar el cuerpo y darle sepultura, acto que se realizó la noche del 29 de julio. La identidad de esta hija no ha sido revelada públicamente.
María de Jesús enfrentó condiciones precarias durante su estancia en la terminal de autobuses, viviendo en la sala de espera gracias a la caridad de transeúntes, soportando hambre, frío y problemas de salud, como dolores crónicos y complicaciones urinarias. Rechazó ofertas de albergue para no abandonar la búsqueda de sus hijos Víctor, Guadalupe y Alma.
Su muerte por causas naturales, confirmada por paramédicos de la Cruz Roja, generó conmoción en Puebla y abrió un llamado en redes sociales para visibilizar la vulnerabilidad y el abandono que sufren algunos adultos mayores en la ciudad.








