La NASA difundió este miércoles nuevas imágenes del cometa interestelar 3I/ATLAS, un objeto detectado en julio por el sistema de telescopios ATLAS, operado en Chile. El hallazgo, que había generado una ola de especulaciones en redes sociales debido al retraso en la publicación de datos oficiales —provocado por el cierre de gobierno en Estados Unidos—, quedó completamente aclarado: se trata de un cometa de origen natural, sin relación alguna con tecnología artificial o naves extraterrestres.

Los análisis preliminares apuntan a que 3I/ATLAS es incluso más antiguo que nuestro propio Sistema Solar, formado hace aproximadamente 4,500 millones de años. Su paso cercano ofrece, según la comunidad científica, una oportunidad extraordinaria para estudiar material intacto proveniente de otro sistema estelar.

Las imágenes reveladas muestran las características clásicas de un cometa: una envoltura de gas y polvo alrededor del núcleo, así como una cola bien definida. Sin embargo, investigadores subrayan que la composición química presenta diferencias notables respecto a la de los cometas locales, un indicio claro de que se originó en un entorno cósmico ajeno al nuestro.

Para su estudio se empleó un arsenal de herramientas científicas, entre ellas más de una docena de instrumentos y observatorios avanzados como los telescopios espaciales James Webb y Hubble, capaces de analizar los componentes del objeto con una precisión sin precedentes.

3I/ATLAS es apenas el tercer objeto interestelar registrado en las cercanías de nuestro sistema, tras el paso de 1I/‘Oumuamua en 2017 y 2I/Borisov en 2019. Su llegada, aseguran los especialistas, representa una “ventana al pasado remoto” y una oportunidad única para comprender cómo se formaron otros sistemas planetarios en los primeros momentos del universo.

Con la nueva información oficialmente publicada, los científicos esperan profundizar en el análisis de su estructura y composición para desentrañar más pistas sobre su origen y el entorno en el que se formó.