La movilización convocada por el colectivo Generación Z reunió este sábado a miles de personas en la Ciudad de México para protestar contra la inseguridad, la corrupción y la falta de oportunidades, en un acto que inició como una marcha juvenil “pacífica y apartidista”, pero que terminó en enfrentamientos y un fuerte operativo policial en el Centro Histórico.
Inspirada en el asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, la marcha comenzó a las 11:00 horas en el Ángel de la Independencia, donde jóvenes nacidos entre 1997 y 2012 encabezaron un contingente que, sin embargo, pronto integró a adultos, opositores y diversos colectivos. Muchos portaban banderas de México —algunas en blanco y negro— y otras de carácter simbólico, como la de One Piece, utilizada como mensaje de unidad.
El recorrido avanzó por Paseo de la Reforma, la Glorieta del Ahuehuete y Avenida Juárez, hasta llegar al Zócalo capitalino. Durante el trayecto se escucharon consignas como “¡Fuera Morena!”, “¡Revocación de mandato!” y el Himno Nacional, además de la incorporación de la llamada Marcha del Sombrero y una movilización paralela de personal médico conocida como “Bata Blanca”.
De protesta pacífica a tensión en el Zócalo
Alrededor de las 15:00 horas, al ingresar al Centro Histórico, el ambiente cambió. Un grupo de encapuchados —señalado por participantes como posible “Bloque Negro”— derribó vallas metálicas colocadas frente a Palacio Nacional, lanzó piedras y agredió a policías. La respuesta fue inmediata: elementos de granaderos emplearon gases lacrimógenos y realizaron detenciones mientras se producían empujones y golpes.
El saldo preliminar reportó 100 policías lesionados: 60 con heridas menores, 40 hospitalizados y 4 en atención especializada. Además, hubo 20 personas detenidas, daños materiales menores como vidrios rotos y agresiones a reporteros y comerciantes que quedaron atrapados en la confrontación.
La marcha, que llevaba más de cinco horas, comenzó a dispersarse hacia las 16:00 horas.
Condena oficial y debate público
El titular de la SSC-CDMX, Pablo Vázquez, y el vocero del Gobierno capitalino, César Cravioto, lamentaron los hechos y señalaron la actuación violenta del grupo encapuchado. La presidenta Claudia Sheinbaum calificó la confrontación como “no representativa de los jóvenes” y llamó a mantener las manifestaciones dentro de la vía pacífica.
En redes sociales, la marcha se volvió tendencia con videos de los enfrentamientos, discusiones sobre presuntos infiltrados y memes que buscaron explicar el giro del evento, que nació como una protesta generacional y terminó envuelto en tensión política.
Réplicas en todo el país
Movilizaciones similares se realizaron en más de 30 ciudades de México y del extranjero, donde la mayoría transcurrió sin incidentes. Aunque menos numerosas que la de la capital, también tuvieron como eje el reclamo de mejores condiciones de seguridad y oportunidades para los jóvenes.
La marcha en CDMX deja un balance marcado por la participación masiva, el contraste entre su intención inicial y su desenlace, y el cuestionamiento público sobre quiénes fueron responsables de la violencia que empañó la protesta.









