La columna de Érika Rivero Almazán

Ya se veía venir: pero no deja de generar sorpresa la realidad que se avecina: Blanca Alcalá se va al PAN.

Así como lo oye.

Renuncia a más de 30 años de militancia en el Pri para sumarse al PAN.

El anuncio podría estar sucediendo para mediados de febrero.

Se confirma así que la diáspora en el PRI continúa.

Y Alito Moreno sigue siendo el artífice que está dinaminando a su partido en todos los estados.

Puebla incluido.

El resumen reciente es: Néstor Camarillo y sus 300 que se fueron con él, ahora sigue Delfina Pozos, la diputada que fue exhibida y puesta contra las cuerdas por Xitlalic Ceja, la nueva presidenta estatal del PRI, con todo y de que Delfina representa la única supervivente en el Congreso con las siglas PRI.

Y ahora se suma una perdida que al tricolor debería resultarle dolorosa: Alcalá.

Blanca Alcalá es una profesional de la política y difícilmente alguien opinará lo contrario: una mujer con alta valía, trayectoria, conocimiento, experiencia y miras nacionales e internacionales (fue embajadora en Colombia).

Mario Riestra, el presidente del PAN, fue armando el tinglado desde su fallida candidatura a la alcaldía de Puebla. Ahí Blanca fue una de sus principales operadoras, además de apoyar la candidatura a la diputación por el distrito 20 a su hija, Karina Romero Alcalá.

La coalición electoral entre Pri y Pan de ese 2024 lo permitía.

Sin embargo, Alcalá continuó nadando en los mares azules después de esa elección y muy cerca de Riestra.

La sorpresa fue el 25 de octubre del 2025, cuando vino a Puebla el empresario y mecenas de la derecha, Claudio X Gonzalez.

Alcalá fue la anfitriona y convidó a Riestra del evento.

¿Se imagina la escena? Toda la derecha recalcitrante convocada y … Blanca Alcalá.

Ahi, Alcalá y Riestra, juntos, fue la primera señal que de manera oficial se mandó.

Ahora, la pregunta del millon: ¿será la candidata del blanquiaxul a la capital de Puebla pata el 2027?

Dificil respuesta.

Por el momento es un no.

Alcalá no quiere competir en una escenario tan adverso como se avecina para el 2027, más por los yerros de la oposición que las virtudes de la 4ta transformación.

Es decir, el descontento popular contra Morena es inevitable: inseguridad, violencia, baches… pero la oposición permanece enana y desvalida por sus guerras internas, falta de discurso y acciones que convenzan al electorado.

Así que es posible que el futuro que Alcalá busque en el Pan no sea para ella, sino para su hija Karina Romero Alcalá.

Veremos.