La salud mental de niñas, niños y adolescentes atraviesa un momento crítico en Puebla. La alta demanda de atención, el aumento en diagnósticos y los nuevos riesgos del entorno digital obligan a repensar el papel de las familias y las instituciones. Durante su participación en Los Conjurados, la directora del CEPOSAMI, Umi Choda Morales, expuso cinco claves para entender este panorama.

1. Poblanos abarrotan la agenda del CEPOSAMI: 9 mil atenciones en seis meses
En apenas medio año, el centro ha registrado cerca de 9 mil atenciones entre consultas, capacitaciones y canalizaciones. Esta cifra refleja no solo el éxito del modelo, sino también la enorme necesidad de servicios en salud mental infantil, lo que ha obligado a ampliar horarios, abrir fines de semana y fortalecer la atención.

2. Aumentan reportes de violencia y autismo en niñas y niños
El CEPOSAMI ha identificado un número elevado de casos de trastornos del espectro autista, así como una creciente preocupación por conductas violentas en menores. Aunque parte del incremento se explica por mejores diagnósticos, también responde a factores sociales y emocionales que inciden en el desarrollo de niñas, niños y adolescentes.

3. Urge regular redes sociales ante el incremento del bullying
La violencia ya no se limita a la escuela. Hoy, el acoso se extiende a redes sociales, donde puede amplificarse y prolongarse sin control. Ante ello, la especialista advirtió la necesidad de supervisar el contenido que consumen los menores y establecer límites claros en el uso de dispositivos.

4. La crianza respetuosa es una crianza con límites, y eso hace falta
Choda Morales subrayó que la crianza respetuosa no significa ausencia de reglas. Por el contrario, implica validar emociones, pero también establecer límites firmes que permitan formar a los menores con herramientas para enfrentar frustraciones y desafíos.

5. Todas las emociones son válidas; los comportamientos, no
Finalmente, destacó que sentir enojo, tristeza o frustración es natural, pero no todas las conductas derivadas de estas emociones son aceptables. Enseñar a regularlas es clave para el desarrollo emocional y la convivencia social.

Estos cinco puntos, concluyó, evidencian que la salud mental infantil requiere atención urgente desde un enfoque integral, donde familia, sociedad e instituciones trabajen de manera conjunta.