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La columna de Maritza Mena

¿Cuál es la realmente la intención que tiene el presidente de México para adherir la Guardia Nacional a las Fuerzas Armadas?

La primera nació con un carácter civil, a pesar de que la pretensión desde que se presentó la propuesta fue que el mando estuviera a cargo de la milicia.

Tras la desaparición de la Policía Federal, se integró lo que sería la nueva policía de México, la Guardia Nacional, quien realizó su juramento en 2019, en una ceremonia que fue criticada en su momento porque los integrantes de la nueva fuerza de seguridad lo hicieron ante un blasón extraño, el águila republicana que identifica al partido oficial.

Hasta hace unas semanas que se presentó la propuesta, en la que se insiste, nuevamente, en que la Guardia Nacional se adhiera al Ejército Mexicano, la corporación que se encarga de la seguridad interior (o es lo que se supone que haría porque más bien parece una edecán del crimen), se ha notado por su ausencia en los “enfrentamientos” entre organizaciones criminales que han hecho gala de su poderío.

Un dato revelador es que, a pesar de contar con más elementos que la Policía Federal, alrededor de 115 mil, la nueva Guardia ha realizado solamente un tercio de las detenciones, lo que representa una persona por mes en promedio.

Entonces ¿qué razón tenía la creación de una corporación que sustituyera a una policía que entregaba resultados? No lo sabremos a ciencia cierta, pero lo que sí conocemos es que tal vez sería creada con un objetivo en específico, y ese es, contener a la población civil ante un eventual levantamiento.

Lo anterior fue confirmado por el mandatario federal esta misma semana en la que circuló un video en el que señala que las fuerzas armadas nacieron para “combatir un golpe de estado, para combatir a conservadores, fifís”.

Como sabemos los conservadores, según la definición del Poder Ejecutivo, son los opositores políticos y los “fifís” los mexicanos que no están de acuerdo con su gobierno.

Porque el Ejército Mexicano nació para restablecer el orden constitucional y está encargado de salvaguardar la soberanía del estado mexicano y la paz social.

Entonces la conclusión es que el presidente de todos los mexicanos, se supone, habla de su Guardia Nacional, quien juró lealtad al blasón de su partido, que se busca ser adherida a las fuerzas armadas para que no sea un mando civil quien la maneje sino él mismo, como Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas.