El histórico líder criminal recibió la máxima pena tras declararse culpable de cargos por narcotráfico, lavado de dinero y delitos asociados a una organización criminal transnacional.

Redacción Los Conjurados

Después de décadas como una de las figuras más importantes del narcotráfico mexicano, Ismael “El Mayo” Zambada García fue condenado a cadena perpetua por una corte de Estados Unidos, donde enfrentó acusaciones por encabezar una de las organizaciones criminales más poderosas del mundo.

El fallo estuvo a cargo del juez Brian M. Cogan, conocido por haber sentenciado anteriormente a Joaquín “El Chapo” Guzmán. La resolución también contempla el decomiso de bienes por 15 mil millones de dólares, una cifra histórica dentro de los procesos contra líderes del crimen organizado.

La justicia estadounidense encontró responsabilidad de Zambada en delitos como dirección de una empresa criminal continua, tráfico de cocaína, fentanilo y otras drogas, además de lavado de dinero y actos de violencia relacionados con las operaciones del Cártel de Sinaloa.

El llamado “Mayo”, quien actualmente tiene entre 77 y 78 años, había aceptado su culpabilidad en un intento por evitar un juicio prolongado. Su defensa argumentó factores relacionados con su estado de salud, mientras que los fiscales estadounidenses destacaron el impacto de sus actividades criminales durante varias décadas.

La trayectoria de Zambada estuvo marcada por su papel como uno de los principales dirigentes del Cártel de Sinaloa junto a Joaquín “El Chapo” Guzmán. A diferencia de otros líderes del narcotráfico, mantuvo durante años un perfil discreto y una amplia red de influencia dentro y fuera de México.

En sus declaraciones finales, el narcotraficante habría reconocido el impacto de la violencia generada por el crimen organizado y señaló que “nadie gana esta guerra”; sin embargo, las autoridades estadounidenses lo responsabilizaron por una estructura criminal vinculada al tráfico internacional de drogas y miles de hechos violentos.

La sentencia fue recibida como un triunfo por agencias de seguridad de Estados Unidos, mientras que en México generó reacciones por el peso histórico que representaba “El Mayo” dentro del Cártel de Sinaloa y por las posibles repercusiones en la estructura del grupo criminal.