La columna de Erika Rivero Almazán.
¿Qué es lo que está pasando en Morena y su alianza en la competencia interna por la candidatura a la alcaldía? La confrontación es evidente, y la duda aquí es si se incrementará la crudeza de las manifestaciones y declaraciones, o reinará la prudencia y la famosa unidad.
El gobernador Sergio Salomón Céspedes reaccionó rápido y fue muy claro: quedará el que quieran los poblanos, no el que “quiera” y que anteponga sus intereses políticos personales. Y llamó a la unidad, a la prudencia.
Y es que para nadie es un secreto que en las encuestas internas del partido, el empresario Pepe Chedraui aventaja, y por mucho, al resto de los competidores, incluyendo a los primeros inconformes: Claudia Rivera y Alejandro Carvajal; ni se diga a David Méndez, quien por cierto nunca apareció en ninguna medición pero que también quiere la alcaldía de Puebla.
El resto de los aspirantes bajaron las velas de sus barcos y optaron por apoyar a Chedraui, ante lo inevitable de los números fríos que arrojan las encuestas, principal método de selección de Morena.
De ahí la famosa foto que se viralizó en redes sociales en donde aparecían, muy sonrientes y con el pulgar arriba Toño López, Leobardo Rodríguez Juárez, Gabriel Biestro, Nora Merino, Mónica Silva e Iván Herrera. Y Pepe Chedraui abrazándolos, como en medio de una gran familia, y agradeciendo a sus compañeros “la reunión”.
Una imagen clara de declinación a favor de Pepe.
Y cuando ya se empezaba a soplar los primeros vientos de unidad y claridad en la contienda para la capital, apareció una marcha de morenistas “puros”, encabezada por una acalorada Claudia Rivera, un enojadísimo Alejandro Carvajal y un titubeante (como siempre) David Méndez.
Pero también se observó al mismísimo Alejandro Armenta, a quien muchos ya lo consideran como el próximo gobernador de Puebla.
Estaba en el pasaje del Ayuntamiento, a unos metros del zócalo, a la vista de todos, y claro que se acercaron a entrevistarlo: Alejandro dijo que no participaba porque la ley se lo impedía y no quería cometer un delito electoral, pero que era una marcha legítima y que los organizadores eran extraordinarios compañeros, militantes y servidores públicos.
Es claro que el coordinador estatal de los Comités de Defensa de la Cuarta Transformación se refirió así a Claudia, Carvajal y a Méndez, para no dar pie a un ambiente de confrontación, que es lo último que ellos n en este momento.
Pero la duda carcome: si este ambiente bélico contra Pepe Chedraui continúa, la prudencia del candidato a la gubernatura continuará, o llegará un momento de que se vea en la necesidad de intervenir para calmar los ánimos y dar una luz en el camino.
Por la sencilla razón de que Armenta es un animal político y buscará ganar por una amplia ventaja: de forma contundente. Honestamente no lo vemos haciendo pactos con sus favoritos, ni dando la más mínima oportunidad a Eduardo Rivera para que pudiera convertirse en una piedrita en el zapato.
Si bien las encuestas le dan una amplia ventaja sobre el PAN y sus aliados, también es cierto que está mucho en juego, y la capital ha demostrado una inclinación a la derecha que Armenta debe recuperar para sí para cumplir su meta.
Sin duda, al escuchar de su boca que la marcha era “legítima” algunos pudieran confundir su prudencia con una palmadita amistosa en la espalda de los “puristas”.
Nada más lejos de la realidad.
Armenta quiere ganar, y lo hará con la mejor mancuerna a la alcaldía de Puebla, sea “purista” o nó. Las encuestas ya hablaron, y los números son contundentes.
El tren de AA ya salió, y difícilmente lo veremos actuar dando concesiones.
No lo hará, con nadie.









