En Puebla, la reciente asamblea del PAN fue calificada por Fernando Sarur como la más irregular y desordenada en la historia del partido. El consejero nacional señaló que la dirigencia estatal actuó con favoritismos y bloqueó la participación de militantes, especialmente mujeres, evidenciando un manejo interno que priorizó intereses personales sobre la democracia interna.

Sarur alertó que este tipo de prácticas debilita la confianza de la militancia y de la ciudadanía, afectando la capacidad del PAN para presentarse como una alternativa seria frente a Morena. Destacó la necesidad de intervención de la dirigencia nacional para restablecer la imparcialidad y garantizar que todos los sectores del partido, incluidos los del interior del estado, tengan voz en los procesos internos.

El consejero enfatizó que la exclusión y los favoritismos en la designación de consejeros demuestran una dirigencia más preocupada por asegurar posiciones plurinominales que por fortalecer al partido y su vida democrática. Según Sarur, si no se corrige este rumbo, las divisiones internas podrían conducir a un nuevo fracaso electoral en 2027.

La asamblea, que buscaba relanzar la imagen del PAN y promover la inclusión de mujeres y jóvenes, quedó opacada por señalamientos de corrupción interna, desorganización y falta de transparencia, según observadores y militantes críticos.