El traslado hospitalario de Juana Barraza Samperio reavivó el interés mediático y social sobre uno de los expedientes criminales más impactantes en la historia reciente de México.

La mujer, sentenciada por múltiples homicidios de mujeres adultas mayores en la Ciudad de México, fue sacada del penal de Santa Martha Acatitla por complicaciones derivadas de insuficiencia renal crónica, padecimiento que ha deteriorado gradualmente su estado de salud.

La Secretaría de Seguridad Ciudadana capitalina informó que Barraza permanece bajo custodia mientras recibe atención médica especializada en un hospital de Iztapalapa.

Aunque las autoridades evitaron profundizar sobre su expediente clínico, trascendió que la hospitalización busca estabilizarla y prevenir un agravamiento de sus problemas renales.

Juana Barraza se convirtió en símbolo del terror urbano entre finales de los años noventa y 2006, periodo en el que asesinó a mujeres de edad avanzada en distintas zonas de la capital del país.

Su perfil criminal llamó especialmente la atención porque antes de ser detenida había trabajado como luchadora profesional y utilizaba identidades falsas para acercarse a sus víctimas.

El caso generó un enorme despliegue policiaco y mediático en su momento, además de fuertes críticas por las fallas en las investigaciones iniciales, ya que durante años las autoridades manejaron hipótesis equivocadas sobre el responsable de los crímenes.

Tras su captura en 2006 y posterior sentencia en 2008, Barraza quedó recluida en Santa Martha Acatitla, donde ha permanecido desde entonces.

Especialistas en criminología consideran que el interés que aún despierta el caso se debe a que fue uno de los primeros expedientes de asesinatos seriales femeninos que tuvieron amplia cobertura nacional en México.

La reciente hospitalización también abrió debate en redes sociales sobre las condiciones de salud de personas privadas de la libertad de edad avanzada y la atención médica dentro del sistema penitenciario mexicano.