Venezuela enfrenta un momento de máxima tensión tras reportarse esta madrugada ataques militares de Estados Unidos contra zonas civiles y estratégicas en Caracas, Miranda, Aragua y La Guaira. El gobierno venezolano calificó los hechos como una violación flagrante de la Carta de las Naciones Unidas y un atentado contra la soberanía nacional.
En un comunicado oficial, la administración de Nicolás Maduro aseguró que la agresión busca controlar los recursos estratégicos del país, incluyendo petróleo y minerales, además de promover un cambio de régimen mediante la fuerza. “Se trata de un atropello directo a los principios básicos de la coexistencia pacífica entre naciones y a la prohibición del uso de la fuerza internacional”, subrayó el texto.
Como respuesta inmediata, el presidente Maduro decretó el Estado de Conmoción Exterior, medida que permite movilizar a las instituciones del Estado para garantizar la protección de los derechos de la población y la seguridad nacional. Paralelamente, se activó el despliegue de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) bajo una estrategia de “fusión popular-militar-policial” y se puso en marcha el Comando para la Defensa Integral de la Nación, destinado a coordinar operaciones de defensa en todo el territorio.
En el plano internacional, Venezuela anunció que presentará denuncias formales ante la ONU, la CELAC y el MNOAL, demandando una condena global frente a lo que considera una amenaza directa a la estabilidad de la región y al derecho internacional.
Analistas señalan que los próximos días serán decisivos, ya que la situación podría escalar rápidamente si no se producen canales de diálogo o mediación internacional. Mientras tanto, la población se mantiene en alerta, ante la incertidumbre que genera el despliegue militar y las tensiones diplomáticas.









