El supertifón Ragasa, catalogado como el más potente del mundo en lo que va del año, tocó tierra en la ciudad de Yangjiang, al sur de China, tras dejar una estela de destrucción en Hong Kongy Taiwán.
En la provincia china de Cantón, las autoridades confirmaron la evacuación de cerca de dos millones de personas, mientras la actividad económica quedó prácticamente paralizada por las intensas lluvias, inundaciones y daños a la infraestructura.
En Taiwán, el impacto ha sido devastador: 17 personas murieron y más de 120 permanecen desaparecidas tras el desbordamiento de un lago. El primer ministro taiwanés anunció una investigación para esclarecer por qué en algunas zonas no se ejecutaron las órdenes de evacuación, lo que podría haber evitado la tragedia.
Por su parte, en Filipinas se reportaron al menos tres fallecimientos debido a los efectos colaterales del ciclón, que provocó deslaves y cortes de energía.
El supertifón Ragasa continúa desplazándose hacia el interior de China, aunque su fuerza ha comenzado a disminuir. Aun así, meteorólogos advierten que las lluvias torrenciales y los vientos podrían prolongarse en las próximas horas, con riesgo de inundaciones y deslizamientos de tierra en varias regiones.
Las autoridades locales y equipos de rescate mantienen operativos de emergencia, mientras organismos internacionales expresan preocupación por el creciente número de víctimas y las afectaciones humanitarias en la región.









