La violencia en México no podrá disminuir de manera sostenida mientras no existan instituciones sólidas, leyes efectivas y una verdadera cultura de legalidad, advirtió la especialista en derechos de las mujeres, Rocío García Olmedo, al reflexionar sobre los retos actuales en materia de justicia y equidad.
Durante una entrevista en el programa Los Conjurados, la también exlegisladora expuso que, aunque en el país existe un amplio marco normativo para atender la violencia —especialmente contra las mujeres—, el principal problema radica en su débil aplicación, lo que genera altos niveles de impunidad.
En este contexto, señaló que la ausencia de instituciones firmes y funcionales provoca que la violencia no solo persista, sino que se reproduzca. “Si denuncias y no pasa nada, si hay revictimización o si las investigaciones no avanzan, el mensaje es claro: se puede violentar sin consecuencias”, explicó.
García Olmedo subrayó que esta realidad desalienta la denuncia tanto en mujeres como en hombres, quienes enfrentan procesos largos, desgastantes y, en muchos casos, ineficaces. A ello se suma el desconocimiento generalizado de las leyes y mecanismos de protección, lo que limita aún más el acceso a la justicia.
La especialista destacó que la violencia no puede entenderse únicamente desde lo individual, sino como un fenómeno estructural vinculado a la debilidad institucional y a la falta de una cultura democrática sólida. En ese sentido, advirtió que sin estado de derecho efectivo, difícilmente podrán consolidarse avances reales en la protección de derechos.
Asimismo, enfatizó que el problema no es la falta de leyes, sino la falta de resultados. “Se han creado normas, se han endurecido sanciones, pero eso no ha sido suficiente porque no necesariamente se traduce en menos delitos”, apuntó.
Frente a este panorama, planteó la necesidad de trabajar en dos rutas paralelas: por un lado, fortalecer la difusión y aplicación de la ley, y por otro, impulsar un cambio cultural que permita construir relaciones más equitativas y libres de violencia.
Finalmente, García Olmedo llamó a evitar la polarización y los discursos de confrontación entre hombres y mujeres, y en su lugar promover una visión de corresponsabilidad social. Insistió en que la construcción de una sociedad más justa depende tanto de instituciones eficaces como del compromiso individual y colectivo para respetar los derechos de todas las personas.










