En ese sentido, explicaron que lo mejor es buscar ayuda psicológica, pues con el acompañamiento adecuado pueden afrontar esa crisis.

Redacción Los Conjurados

Que un hombre se rehuse a cumplir con sus obligaciones económicas con sus hijos es muestra que no los ama, y un trabajo muy difícil para las madres es que no sufran por este rechazo.

Entrevistadas por la periodista Érika Rivero Almazán durante el programa Los Conjurados, Diana González y Alice Ramírez, del Frente Nacional de Mujeres contra Deudores Alimentarios narraron sus experiencias.

Coincidieron en que lo más difícil es soportar el hecho que los padres no quieran a sus hijos, más porque es algo que no se les puede explicar a los menores, un tema que afecta incluso más que el económico.

Explicaron que las víctimas terminan siendo las niñas y niños.

En ese sentido, explicaron que lo mejor es buscar ayuda psicológica, pues con el acompañamiento adecuado pueden afrontar esa crisis.

De esa forma, entendieron que si ellas están bien como madres, sus hijos e hijas estarán bien.

«Es decir, si ellos no te ven llorando o sufriendo por el padre, ellos no van a sufrir por una», mencionaron.

En México, la «Ley Sabina» tiene como objetivo que los deudores alimentarios cumplan con su obligación de satisfacer las necesidades de supervivencia y sustento de sus hijos e hijas, como alimentación, vestido, habitación, nutrición, recreación, atención médica, entre otros gastos.