El Senado de la República aprobó la reforma constitucional que reduce la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales, medida que la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, calificó como un “logro histórico para los trabajadores”.
La reforma garantiza que los empleados conservarán sus ingresos pese a la disminución de horas de trabajo, y establece dos días de descanso adicionales sin afectar el salario. Con esta iniciativa, el gobierno busca mejorar las condiciones laborales y fortalecer el bienestar de la población trabajadora, asegurando al mismo tiempo que el ingreso de los trabajadores no se vea reducido.
La implementación será gradual, permitiendo que empresas y sectores productivos ajusten sus operaciones sin afectar la economía. Con esto, se busca consolidar un equilibrio entre productividad y calidad de vida, marcando un avance importante en la historia laboral del país.









