En un contexto de reacomodo político y redefinición estratégica, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) en Puebla optó por una fórmula de unidad para renovar su dirigencia estatal rumbo al periodo 2025–2029, dejando atrás una contienda interna que, en un inicio, se perfilaba como competida.

Durante una entrevista en el espacio LosConjurados, el secretario general del Comité Directivo Estatal del PRI, Lorenzo Rivera Nava, explicó que el proceso se resolvió mediante el consenso y no la confrontación, como ocurrió en otros momentos de la vida interna del partido. Señaló que la unidad no se impone ni se decreta, sino que se construye con trabajo permanente, inclusión y diálogo entre los distintos liderazgos.

Rivera Nava destacó que, para lograr esta fórmula, fue necesario que cada grupo y cada liderazgo cediera posiciones en favor de un objetivo mayor: fortalecer al PRI. “No todos están 100 por ciento de acuerdo, eso nunca pasa, pero sí hubo una mayoría de armonía y consenso”, afirmó.

Ceder por el bien común

El propio Rivera reconoció que su nombre fue impulsado con fuerza para ocupar la presidencia estatal del partido; sin embargo, decidió ceder esa aspiración y respaldar a Xitlalic Ceja, quien asumió la presidencia del Comité Directivo Estatal. Aseguró que trabajarán de manera coordinada y confió en que harán un buen equipo para reposicionar al partido.

Subrayó que la nueva dirigencia impulsará un trabajo de inclusión y apertura, no solo con la militancia activa, sino también con expresidentes municipales, exdiputados y cuadros históricos del tricolor, con miras a enfrentar el reto electoral de 2027 con estrategia y ánimo renovado.

Un proceso marcado por tensiones

El proceso de renovación inició en diciembre de 2025, tras la salida de Néstor Camarillo, y generó expectativas de una competencia interna con al menos seis aspirantes. Sin embargo, el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) intervino para impulsar una planilla única y evitar fracturas en un partido que busca recuperar terreno político.

Aunque en las primeras semanas circularon versiones de tensiones, presuntas imposiciones y diferencias entre grupos, las negociaciones derivaron en el registro de una sola fórmula, integrada por Xitlalic Ceja como presidenta y Lorenzo Rivera Nava como secretario general, lo que canceló la elección interna prevista y dio paso a una toma de protesta inmediata.

Unidad con matices

Si bien la dirigencia priista ha insistido en un mensaje de cohesión, el proceso no logró consenso total y dejó fuera a algunos perfiles que inicialmente buscaron competir. Aun así, la narrativa oficial apunta a cerrar filas y concentrar esfuerzos en el reposicionamiento del PRI en Puebla.

Con una nueva dirigencia y un discurso de reconciliación interna, el tricolor enfrenta el desafío de reconectar con su base, redefinir su papel en el escenario político estatal y llegar con mayor competitividad a las elecciones de 2027.