La columna de Rocío Garcia Olmedo
Estudios recientes revelan una transformación profunda en la maternidad y en las familias cuyas causas son entre otras, los modelos familiares diversos, la redefinición del mismo concepto y el rol de las mujeres-madres.
Sin embargo, en una mezcla que pasa por el miedo, el temor, la alegría, se van hilando las historias de las mujeres que por decisión o no, deciden maternar construyendo el presente y futuro de sus vidas en su papel de madres, algunas con mayores oportunidades, algunas otras con grandes dificultades.
Por eso en un día que acapara la atención pública como lo es el día en que se les festeja es necesario repensar la vida de las madres y visibilizar las enormes brechas que aún persisten, más aún cuando en datos del INEGI 3 de cada 10 mujeres cría sola a sus hijos e hijas.
En contextos diversos las madres adolescentes que deciden continuar sus estudios y trabajar lo enfrentan muchas veces sin redes de apoyo y sin políticas públicas de respaldo dificultándoseles más, desertando muchas de ellas.
Los enormes retos que enfrentan las madres jefas de familia por decisión personal, o por divorcios o por viudez, que tienen que sostenerse a sí mismas y sostener a los otros, y que en muchas ocasiones lo hacen desde empleos informales, sin prestaciones, sin salarios oficiales, sin derechos laborales. 7 de cada 10 mujeres en el mercado laboral son madres.
Las dificultades que atraviesan las 1.2 millones de mamás que tienen hijos o hijas con alguna discapacidad y que casi todas enfrentan solas esta batalla o cuando ellas mismas son discapacitadas con todo lo que representa desde la salud materna.
Las consecuencias que viven las madres de cualquier edad, que son víctimas de violencia en cualquiera de sus tipos al interior de sus familias que se incrementa día a día y que muchas veces llegan al feminicidio.
En datos oficiales en nuestro país hay 130 mil personas desaparecidas, eso habla de al menos el mismo número de madres que sufren y luchan por encontrar a sus hijos e hijas, su dolor debe ser tan grande como el silencio y la omisión de las autoridades que debían ser su apoyo.
Aquellas que buscan mejores condiciones de desarrollo profesional son juzgadas por no cumplir el mandato social de ser “buenas madres” y se sienten culpables, y las madres migrantes que tienen que pasar grandes adversidades.
Pedir ayuda es válido, por eso es urgente contar con políticas públicas que favorezcan este ejercicio de ser madres, para atender su salud mental.
Cerrar brechas pasa por reconocer la necesidad de políticas de cuidados que absorben las familias y principalmente las mujeres y por ello se impulsa la construcción de un Sistema Nacional de cuidados que aún no ha sido implementado.
Pasa también por formular políticas públicas integrales de respaldo, evitando ocurrencias que dificultan más el desarrollo de las madres y que afectan también a la niñez, como haber anulado las escuelas de tiempo completo o la reciente ocurrencia de “ajustar” el calendario escolar para concluir un mes antes las clases escolares, por “la ola de calor y el futbol” -argumentaron- afectando directamente a las madres trabajadoras que tendrán que buscar la manera de cuidar a sus hijos e hijas durante los tres meses de vacaciones que tendrán.
Muchos desafíos en las historias de las 54.9 millones de madres que actualmente tiene México ante las condiciones estructurales y las desigualdades históricas que deben enfrentar. Maternidades que continúan ligadas a dobles o triples jornadas laborales según datos de del INEGI.
Celebrar la maternidad es válido, sin embargo, también es urgente visibilizar las diferentes formas y contextos que viven las mujeres que deciden maternar.
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Palabra de Mujer Atlixco
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