Tras días de violencia en la región de Chilapa de Álvarez, Guerrero, autoridades federales y estatales desplegaron un amplio operativo de seguridad para contener los enfrentamientos armados registrados en comunidades de la Montaña Baja, donde se reportaron bloqueos, ataques y desplazamientos forzados.

Los hechos violentos habrían sido provocados por la disputa territorial entre los grupos delictivos conocidos como “Los Ardillos” y “Los Tlacos”, lo que generó una ola de enfrentamientos con uso de drones, armas de fuego y bloqueos carreteros que incomunicaron a varias localidades.

En este contexto, alrededor de 120 personas abandonaron sus comunidades, mientras que otras decidieron permanecer pese al riesgo y la tensión en la zona.

La Secretaría de Gobernación informó el restablecimiento de Bases de Operaciones Interinstitucionales, con la participación de 690 elementos del Ejército Mexicano, 400 efectivos de la Guardia Nacional y 200 policías estatales, además de helicópteros, unidades médicas y decenas de vehículos tácticos.

Como parte de la estrategia, se implementó un corredor seguro para el suministro de alimentos, medicinas e insumos básicos, así como brigadas de atención social y médica en comunidades afectadas.

También se instalaron mesas de diálogo con autoridades locales y comisarios ejidales para avanzar en acuerdos de pacificación y reducir la tensión en la región.

El despliegue fue ordenado tras instrucciones de la presidenta Claudia Sheinbaum, y de acuerdo con reportes oficiales, las fuerzas de seguridad habrían logrado restablecer el control territorial y liberar las principales vías de comunicación.