La cultura en Puebla no necesita salvadores, necesita impulso. Así lo afirmó el secretario de Cultura estatal, Fritz Glockner, durante su participación en el programa Los Conjurados, donde delineó la ruta que seguirá su gestión: descentralizar la oferta cultural, fortalecer la identidad poblana y convertir al sector en una herramienta de transformación social.

En entrevista con Érika Rivero, el también escritor e historiador sostuvo que su llegada a la dependencia responde a una convicción personal y a la afinidad con el proyecto del gobernador Alejandro Armenta. “No venimos a rescatar nada, la cultura está viva. Lo que vamos a hacer es subirle el volumen”, expresó.

Cultura más allá de la capital

Uno de los ejes centrales de su administración será llevar actividades y programas culturales a los 217 municipios del estado, rompiendo con la concentración histórica en la capital. Para ello, adelantó la creación de un atlas cultural, que documente tradiciones, lenguas originarias, danzas, gastronomía y patrimonio intangible.

“La cultura no es un adorno ni un espectáculo aislado; es identidad, memoria y conciencia”, subrayó.

También anunció el impulso a la industria cinematográfica local, aprovechando la diversidad de paisajes poblanos como locaciones naturales, así como una política editorial que garantice lectores reales y no publicaciones destinadas a quedarse en bodegas.

Museo Barroco y Universidad de las Bellas Artes

Respecto al futuro del Museo Internacional del Barroco, Glockner aseguró que no perderá su vocación museística. Explicó que el proyecto contempla la creación de una Universidad de las Bellas Artes en el complejo, sin alterar las salas de exhibición.

No obstante, reiteró sus críticas al esquema financiero bajo el cual fue construido el recinto, al considerarlo oneroso para el estado.

Cultura y transformación política

En el plano nacional, el secretario calificó como histórica la llegada de Claudia Sheinbaum a la Presidencia, destacando que es la primera mujer en encabezar el Ejecutivo federal y comandar las Fuerzas Armadas. Para Glockner, este hecho representa un avance significativo en un país con profundas raíces machistas.

Asimismo, defendió que el actual proyecto político no responde a una lógica hegemónica, sino a un mandato surgido del voto ciudadano.

Identidad y memoria

Durante la conversación, reivindicó el origen poblano de la danza de los voladores, ubicándolo en Cuetzalan, y enfatizó que la cultura debe asumirse como una expresión de pasión, rebeldía y memoria histórica.

Con ello, Fritz Glockner dejó clara su postura: la cultura en Puebla no será vista únicamente como atractivo turístico, sino como un pilar de identidad colectiva y conciencia social, con presencia en todo el territorio estatal.