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Paulina Torres, estudiante de Ingeniería de la Universidad Iberoamericana Puebla y única sobreviviente del fatal accidente del pasado 22 de noviembre en la Vía Atlixcáyotl, falleció este viernes 28 de noviembre tras complicaciones derivadas de un traumatismo craneoencefálico severo. La joven de 21 años permanecía hospitalizada en estado crítico y fue declarada con muerte cerebral, confirmaron familiares y fuentes médicas.

La madrugada del accidente, Paulina viajaba como pasajera en un Subaru azul junto a su novio, Rubén Alonso, de 21 años, y César Emilio, de 25, ambos fallecidos en el sitio. El vehículo habría perdido el control durante presuntos arrancones clandestinos contra un Porsche, impactando violentamente un poste de la CFE a la altura de Bosques de Angelópolis. El auto quedó completamente prensado.

Tras el choque, Paulina fue trasladada al Hospital Ángeles, donde fue intubada y estabilizada. Su familia inició una campaña en GoFundMe, que logró recaudar más de un millón de pesos para cubrir los costos médicos; sin embargo, la joven no logró recuperarse. Las donaciones permanecieron activas incluso después de conocerse su fallecimiento, ocurrido —según versiones extraoficiales— desde días antes, aunque confirmado formalmente este viernes.

En un acto de solidaridad, la familia autorizó la donación de órganos, activando el protocolo correspondiente para beneficiar a otros pacientes.

El caso, que ya suma tres víctimas mortales, ha reavivado el debate sobre la peligrosa práctica de los arrancones ilegales en Puebla. Solo en 2025, la Vía Atlixcáyotl registra 28 accidentes de alto impacto, según reportes oficiales. La Fiscalía General del Estado mantiene abierta la investigación por exceso de velocidad, a la espera de los peritajes toxicológicos para determinar responsabilidades.

La muerte de Paulina se suma a una serie de incidentes que han encendido alarmas sobre la seguridad vial en una de las avenidas más transitadas y conflictivas de la zona metropolitana.