La columna de Erika Rivero Almazán

Es un hecho que el famoso efecto Xóchitl aún no «prende» en Puebla, o aún no se manifiesta en la capital: según la encuestadora BEAP (Buro de Estrategias y Análisis del Poder), de Rodolfo Rivera, MORENA y sus aliados ganarían la alcaldía, aún sin candidato. Y lo harían de una forma contundente: 2 a 1.

EL PAN, PRI y PRD están muy por debajo para ser una amenaza competitiva ante la 4T.

El dato interesante y complejo que reporta el estudio es que, paradójicamente, a los poblanos sí les gusta el gobierno que encabeza el panista Eduardo Rivera Pérez. Con todo y el problemón de la inseguridad, el robo de autopartes, la escasez de agua y los baches, los niveles de aprobación del panista están más altos que nunca: 50.6% de los angelopolitanos lo aprueban, mientras que sólo el 24.8% lo desaprueban. En calificación del 1 al 10, obtiene un 6.8%, un nivel muy alto a nivel nacional: Eduardo Rivera se destaca entre los primeros 10 alcaldes de todo el país.

Entonces, si es bien visto Eduardo Rivera, ¿por qué si hoy fueran las elecciones para la alcaldía, la Alianza Va por Puebla apenas alcanzaría el 25.4% de las preferencias electorales, contra el 47.5% que representa MORENA/PT/PVEM?

Aquí las reflexiones:

  1. Lo que comentamos al principio de la columna: el efecto Xóchitl apenas empieza, y ya veremos su verdadera dimensión. Pero en este momento aún no llega a Puebla.
  2. El activismo de los Morenistas se ve y se siente, tanto a nivel nacional, como estatal y ni se diga municipal. Es un partido vivo y competitivo: por eso se están dando hasta con la cubeta, y eso gusta a la gente porque en el camino va descubriendo nuevos rostros, algunos les gustan y otros de plano no… pero se habla de ellos.
  3. Así se explica que la agenda mediática la traen los morenos.
  4. Y la otra cara de la moneda es el Pan: un partido desierto de ideas, propuestas, novedad y sin discurso disruptivo. ¿Las caras? Son las mismas de siempre. De flojera.
  5. La estrategia del alcalde para prolongar su definición para competir por la gubernatura ha dado señales contradictorias: parece que duda, o que de plano no va. El mejor y único «gallo» de la competencia no está dispuesto a «cantar», lo que provoca que nadie esté dispuesto a cruzar la raya de la batalla preelectoral.
  6. Y tampoco es para culpar a Rivera: las encuestas del BEAP marcan una tendencia nada favorecedora. Y nadie levanta la mano con la alta posibilidad de ir a una batalla perdida.
  7. También el alcalde se le ve muy solo. Su partido guarda muchos silencios incómodos, se pelean entre ellos y no son capaces de limar asperezas ni llegar a acuerdos.
  8. Si al interior del Pan no son capaces de negociar… pues ahora se detiene por qué la famosa Alianza con el PRI y PRD no termina de cuajar.
  9. De ahí que se espera con ansia la llegada de Xóchitl Gálvez a Puebla, y sus efectos respectivos. Veremos si la Alianza revive y da batalla o es una muerte anunciada. Esperemos que no: aún hay tiempo para reaccionar.