Irán confirmó que Mojtaba Khamenei asumió como nuevo líder supremo, luego del asesinato de su padre, el ayatolá Ali Khamenei, durante un bombardeo ejecutado por Israel y Estados Unidos en la capital iraní.
El ataque, que según el gobierno israelí tuvo como objetivo un centro de tecnología nuclear en Teherán, marcó un punto de quiebre en la escalada militar en la región.
En su primer mensaje como máxima autoridad política y religiosa del país, Mojtaba Jamenei advirtió que cualquier nación que se sume a la ofensiva será considerada “cómplice de agresión”. El gobierno iraní solicitó de manera formal a los países europeos abstenerse de participar en acciones militares, señalando que ello constituiría un acto de guerra.
La crisis ha generado reacciones en Europa. El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, rechazó la guerra y subrayó la necesidad de respetar el derecho internacional. “Los problemas no deben resolverse con bombas”, afirmó.
En el plano militar, el ejército iraní confirmó ataques contra un presunto centro de la CIA en Riad, Arabia Saudita, ampliando el conflicto más allá de sus fronteras.
Asimismo, Teherán anunció el cierre total del estrecho de Ormuz, punto estratégico por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial, permitiendo únicamente el paso de buques chinos. La decisión ha encendido alarmas en los mercados energéticos globales.
La Media Luna Roja reportó más de 700 personas fallecidas, incluidos niños, tras los bombardeos en territorio iraní, lo que agrava la dimensión humanitaria del conflicto.








