En Puebla, madres que enfrentan violencia vicaria advierten sobre la falta de acompañamiento y protección por parte del sistema judicial, a pesar de la existencia de leyes estatales y federales que protegen a las víctimas.
Nora, madre de una menor que fue sustraída por su padre, relató el traumático proceso para recuperar a su hija, incluyendo visitas supervisadas limitadas a fines de semana, miedo y ansiedad en la menor, y retrocesos en su desarrollo emocional y académico. Señaló que mientras las madres enfrentan sanciones por incumplimientos, los agresores rara vez reciben castigo.
Luz Arredondo, coordinadora del Frente Nacional contra la Violencia Vicaria, explicó que, aunque existen marcos legales claros, su aplicación es deficiente: jueces sin capacitación adecuada, retrasos en los expedientes y uso indebido de información clínica para desacreditar a las madres agravan el sufrimiento de las víctimas.
Ambas destacaron la importancia de contar con redes de apoyo, asesoría legal con perspectiva de género y acompañamiento psicológico. Además, recomendaron a las madres informarse sobre sus derechos y utilizar estratégicamente las redes sociales para visibilizar sus casos.
El mensaje central es que, a pesar de las dificultades, la valentía y la organización permiten enfrentar la violencia vicaria, proteger a los hijos y exigir justicia en Puebla.








