Erika Rivero Almazán

Los hermanos Layón (estamos hablando de Carlos y Mario, hermanos de Norma Layón, alcaldesa de San Martín Texmelucan), tienen un problema, de esos gordos.

Su pesadumbre se debe a un tedioso asunto inmobiliario que se está resolviendo en el juzgado Primero de lo civil, en manos del juez Helmo Mayoral Bello.

El asunto sobre un conocido terreno en donde se ubica una conocida agencia automotriz puede traer consecuencias económicas considerables para la familia Layón.

Estamos hablando de millones.

De tal suerte que, en su desesperación para destrabar este asunto ya bastante atorado, tocaron la puerta del diputado federal y aspirante a la gubernatura Ignacio Mier Velasco.

Para nadie es un secreto la influencia que puede ejercer Nacho Mier.

El tema que sorprende aquí es el error de cálculo político de los Layón, que sin empacho, tocaron la puerta del gobierno del estado para pedir ayuda.

O al menos eso es lo que dicen los hermanos, muy ufanos, en sus conversaciones, demostrando el ‘músculo politico’ de su apellido y de su cercanía con el gobernador.

Como si no supieran que Puebla es tan chiquito.

Y que todo sale a la luz, tarde o temprano.

El punto delicado aquí es que Nacho Mier condicionó su respaldo a los Layón: a sabiendas de su cercanía que tienen con el gobernador Luis Miguel Barbosa (o al menos, eso es lo que pregonan) y les pidió que desprestigien a uno de los hombres de poder que pudiera intervenir en su camino a la candidatura por gubernatura: Héctor Sánchez Sánchez, presidente del Tribunal Superior de Justicia.

Sobre todo ahora, aprovechando que el gobernador se ha pronunciado por los vicios que hay en el sistema de administración de justicia.

De ahí que el futuro politico de Héctor Sanchez que lucia tan claro y prometedor hoy aparece lleno de nubarrones, con un pronóstico de chaparrones constantes.

En este espectro del pronostico del tiempo, aparece la constante de Nacho Mier, con la intensión de quitarse un posible problema de encima.

Porque de los aspirantes a la gubernautra, Hector Sanchez era uno de los contendientes más serios y que contaba con la aprobación del gobernador, quien se ha convertido, sin lugar a dudas, en el fiel de la balanza en la selección de candidatos por Morena.

Si alguien pretende competir por la gubernatura, Barbosa es la primera aduana.

Pararece ser que la estrategia de Nacho es dinamitar a los contendientes más fuertes, sean quienes sean, para despejar el camino de Nacho Mier.

¿Quién será el próximo?