Puebla, Pue.— El programa federal “Leche para el Bienestar” consolida su expansión en Puebla con un padrón de 220 mil beneficiarios y la apertura de más de 100 nuevos puntos de distribución en los últimos dos años y medio, informó su titular en el estado, Paola Ruiz García, durante entrevista en el programa Los Conjurados.
La funcionaria destacó que el esquema —con más de ocho décadas de operación en el país— mantiene su carácter social y está blindado ante posibles usos político-electorales rumbo a 2027, al estar reconocido como un derecho constitucional. Aseguró que la entrega del producto se realiza de manera directa, sin intermediarios ni condicionamientos.
“Es un programa de primera necesidad. La alimentación no tiene colores partidistas”, afirmó Ruiz, quien subrayó que su gestión se ha basado en trabajo territorial, con recorridos en los 217 municipios del estado para ampliar la cobertura, especialmente en zonas con alta marginación.
Expansión y acceso
El padrón estatal creció en más de 40 mil personas respecto al inicio de su administración. Actualmente, cada beneficiario puede recibir hasta cuatro litros de leche por semana, con un máximo de 24 litros por familia, dependiendo del número de integrantes.
El programa prioriza a familias en situación vulnerable mediante estudios socioeconómicos. En 75 municipios con alto rezago —principalmente comunidades indígenas— el litro se ofrece a 4.50 pesos, mientras que el precio general es de 7.50 pesos.
Ruiz destacó que anteriormente la apertura de lecherías era limitada y tardaba hasta un año; ahora, dijo, el proceso se reduce a un máximo de 20 días.
Calidad y nutrición
Uno de los puntos centrales es la calidad del producto. La titular afirmó que la leche del programa ha sido evaluada por la Procuraduría Federal del Consumidor como una de las mejor calificadas en el mercado, pese a su bajo costo.
Explicó que el producto pasa por un proceso de fortificación con vitaminas y minerales como hierro, zinc y ácido fólico, lo que contribuye al desarrollo físico y cognitivo, especialmente en niños.
Actualmente, el 70% del padrón en Puebla corresponde a menores de 10 años, sector en el que el programa busca incidir directamente para reducir la desnutrición.
Retos: hábitos y cobertura total
Ruiz reconoció que uno de los principales desafíos es modificar hábitos alimenticios, particularmente en comunidades donde el consumo de refresco es frecuente desde edades tempranas.
“El reto es concientizar. Muchas familias optan por productos más baratos pero sin valor nutricional. Aquí ofrecemos una alternativa accesible y de calidad”, señaló.
Entre las metas inmediatas está lograr presencia en la totalidad de los municipios poblanos —actualmente faltan 10— y fortalecer la coordinación con otros programas sociales para ampliar el alcance alimentario.
Ampliación del programa
Además de niños, el programa incluye ahora a adolescentes de 15 a 17 años, mujeres embarazadas o en lactancia, adultos mayores y personas con discapacidad, lo que amplía su cobertura social.
A nivel nacional, el padrón alcanza 7.2 millones de beneficiarios y se proyecta llegar a 10 millones hacia 2030.
Contexto político
Sobre versiones de una posible aspiración política, Ruiz señaló que su enfoque actual está en la operación del programa, aunque no descartó interés futuro. También minimizó críticas sobre promoción personal, al calificarlas como “fuego amigo”.
“Hoy mi responsabilidad es dar resultados. Estamos trabajando para que Puebla sea referente nacional en seguridad alimentaria”, concluyó.









