La reforma electoral que impulsa Morena no contempla la desaparición de las diputaciones plurinominales, pero sí un cambio de fondo en el mecanismo para acceder a ellas, con el objetivo de garantizar representación real y poner fin a las designaciones por cúpulas partidistas, explicó Alfonso Bermúdez, representante de Morena Puebla ante el Instituto Electoral del Estado (IEE).
Durante su participación en el programa Los Conjurados, Bermúdez detalló que una de las principales propuestas en análisis es que las plurinominales sean ocupadas por quienes sí participaron en las elecciones y obtuvieron el mayor respaldo ciudadano, aun sin haber ganado su distrito.
“Las plurinominales nacieron para garantizar la representación de las minorías, y eso no está en discusión”, afirmó. No obstante, subrayó que el problema actual radica en que muchos partidos han utilizado estas posiciones como premios políticos para dirigentes, familiares o personajes que nunca hicieron campaña ni recorrieron territorio.
El representante electoral explicó que una de las alternativas sobre la mesa es el modelo de “primeras minorías” o “mejores perdedores”, en el que cada partido accedería a un número determinado de curules plurinominales conforme a la ley, pero estas serían asignadas a las y los candidatos que obtuvieron más votos en las urnas.
Bermúdez recordó que este esquema ya fue aplicado en el pasado y es conocido por la ciudadanía poblana, pues garantiza que quienes lleguen al Congreso tengan legitimidad electoral y conocimiento directo de las problemáticas del distrito que contendieron.
Asimismo, aclaró que el texto final de la reforma electoral aún no existe y que el proceso se encuentra en una etapa de análisis y foros públicos, por lo que calificó como irresponsables los señalamientos de la oposición que acusan intentos de concentración de poder o eliminación de contrapesos.
“El debate no es si hay plurinominales o no; el debate es cómo se accede a ellas y si ese acceso es democrático”, puntualizó.
Finalmente, Bermúdez sostuvo que el objetivo central de la reforma es fortalecer la democracia, reducir la simulación política y asegurar que el Congreso esté integrado por representantes con respaldo ciudadano real, no por designaciones internas alejadas del electorado.










