Tras la muerte del líder supremo Alí Jameneí, el gobierno de Irán activó un mecanismo provisional de gobierno para evitar un vacío de poder mientras se definía la sucesión dentro de la estructura religiosa y política del país.
Durante ese periodo se conformó un consejo interino integrado por el presidente Masoud Pezeshkian, el jefe del Poder Judicial Gholamhossein Mohseni Ejei y un representante del Consejo de Guardianes de Irán.
Este órgano temporal tuvo la tarea de mantener la estabilidad institucional y coordinar las funciones del Estado mientras la Asamblea de Expertos de Irán deliberaba sobre la designación del nuevo líder supremo.
Finalmente, el organismo religioso anunció el 8 de marzo el nombramiento de Mojtaba Jameneí, hijo del líder fallecido, quien asumirá la máxima autoridad política y religiosa del país.
El nuevo líder supremo tendrá bajo su mando la dirección estratégica del Estado iraní, incluyendo el control de las Fuerzas Armadas, la Guardia Revolucionaria y las decisiones clave en política exterior y seguridad nacional.
La designación ocurre en un contexto de alta tensión internacional, luego de los ataques que provocaron la muerte de Alí Jameneí y que han intensificado el enfrentamiento entre Irán, Estados Unidos e Israel.








