Los incendios forestales que afectan al centro-sur de Chile mantienen una emergencia de gran magnitud desde mediados de enero. Al corte de este 22 de enero de 2026, el balance oficial reporta 21 personas fallecidas, decenas de miles de damnificados y más de 40 mil hectáreas consumidas por el fuego, con mayor impacto en las regiones de Ñuble, Biobío y La Araucanía.
De acuerdo con autoridades chilenas, se mantienen entre 18 y 23 incendios activos en combate, mientras que el total diario —incluidos los controlados y extinguidos— supera los 75 siniestros. La emergencia ha dejado más de 800 viviendas destruidas, alrededor de 20 mil personas damnificadas, 544 albergadas y picos de hasta 50 mil evacuadosen los momentos más críticos.
Ante la gravedad de la situación, el presidente Gabriel Boric decretó estado de catástrofe en Ñuble y Biobío desde el 18 de enero, lo que permitió el despliegue de Fuerzas Armadas, Bomberos, brigadas de Conaf, así como el uso de 93 aeronaves y apoyo internacional, incluyendo brigadistas mexicanos.
Las autoridades atribuyen la intensidad de los incendios a una ola de calor extrema, la sequía prolongada y la acumulación de biomasa forestal y agrícola. Además, se investigan posibles focos intencionales, luego de la detención de un sospechoso en Biobío por presunto uso de acelerantes.
Zonas urbano-rurales como Penco, Quillón, Queime y Lirquén registran severos daños, con barrios enteros calcinados y grave afectación a la calidad del aire. Aunque el combate se concentra en proteger vidas e infraestructura crítica, el pronóstico sigue siendo adverso debido a altas temperaturas y fuertes vientos.







