Los Conjurados

Erika Rivero Almazán

¿Genoveva Huerta o Ana Teresa Aranda? Esta parecería ser la dupla que se pone en juego en Acción Nacional, muy a pesar de la línea que está bajando el presidente del partido, Mario Riestra, para concretar la candidatura de Genoveva Huerta.
Sin embargo, está sucediendo dos fenómenos inesperados:

  1. Riestra se ha convertido en un lastre en las aspiraciones de Genoveva: el desprestigio de Mario, sus concertaciones en lo oscurito con Morena, la falta de conexión con las bases y su incapacidad política para enviar un mensaje concertó de alternativa política para los ciudadanos son una especie de ancla que mantiene en completa inacción a la siempre inquieta Genoveva.
    Riestra es su caballo de Troya.
    Porque Genoveva no se anda con rodeos: su pasado habla por ella. Calladita no se ve más bonita y siempre ha sido crítica de los actores y partidos hegenómicos. Cómo olvidar sus declaraciones ácidas contra el finado gobernador Luis Miguel Barbosa.
    Ahora, apenas la secretaría general es una pálida sombra de lo que fue.
    Y las instrucciones vienen del mismísimo Jorge Romero y Mario Riestra: nada de andar criticando ni contradiciendo a Morena. De ahí que la suspirante a la alcaldía esté tan bien portada y se deba de morder la lengua antes de declarar algo en contra del gobernador.
    Chico favor le hacen Romero y Riestra a su posible candidata: la están sepultando en vida: y esto ya lo notó la militancia panista capitalina: la que sí lee, se entera de la grilla aldeana y vota en las asambleas y elecciones.
    Y no le gusta lo que ve.
  2. El otro fenómeno es que, a raíz de esta realidad panista, Ana Teresa Aranda no sólo ya se inscribió en la plataforma oficial nacional y se está reuniendo paulatinamente con la militancia, empresarios, periodistas y líderes de la ciudad, sino que ya agarró el micrófono en las instalaciones del partido en la capital y resulta que tuvo mejor aceptación que el resto.
    Los panistas prácticamente saturaron el Comité con tal de escuchar a Ana Tere y se llevó las palmas, superando a Carolina Beauregard, Blanca Alcalá y, por poco, a Genoveva Huerta.
    Esta acción desconcertó a la dirigencia y al propio Riestra, ¿pues qué no Ana Tere era una abuelita que nadie recordaba, que era un cartucho quemado y que su tiempo había pasado?
    Y es que en el PAN se acostumbra una añeja práctica llamada “café político” todos los jueves en el Comité Municipal, en donde ya no se paraban ni las moscas.
    Pero en últimas fechas, el 9 de julio, acudió Carolina Beauregard, logrando reunir a no más de 40 panistas; después acudió Blanca Alcalá con 50 personas aproximadamente, con Geno fue mucho más nutrido, llegaron como 80, pero la sorpresa fue Ana Tere: a su café político del 16 de julio fue media humanidad por lo que tuvieron que poner sillas afuera del lugar, tal vez sería más de 120 personas.

Al parecer, no todo está dicho en Acción Nacional y la competencia para la candidatura en la capital está causando ámpula entre los panistas: la selección de candidato para el 2027 sacará muchas canas verdes a quienes piensan que ya vendieron posiciones.