Hasta la tarde de este lunes se habían contabilizado más de 180 movimientos posteriores al sismo principal, varios de ellos de considerable intensidad.

Redacción Los Conjurados

Equipos de rescate trabajan contrarreloj en el sur de Filipinas luego del terremoto de magnitud 7.8 que estremeció este lunes la isla de Mindanao y dejó un saldo preliminar de decenas de víctimas, cientos de heridos y severos daños materiales.

El epicentro se localizó frente a las costas de Sarangani, cerca de la ciudad de General Santos, donde se reportaron algunos de los mayores daños estructurales. Escuelas, viviendas y establecimientos comerciales sufrieron colapsos parciales y totales como consecuencia del movimiento telúrico.

Las cifras de víctimas continúan actualizándose. Autoridades y medios locales reportan entre 19 y 32 personas fallecidas, más de un centenar de lesionados y al menos una docena de desaparecidos. Muchas de las víctimas quedaron atrapadas bajo edificios derrumbados.

La emergencia obligó a miles de habitantes a abandonar sus hogares, especialmente en zonas costeras donde se activaron alertas preventivas por posible tsunami.

Aunque posteriormente fueron canceladas, las advertencias se extendieron a distintos países del Pacífico, incluyendo Indonesia, Japón, Malasia y Taiwán. Algunas regiones registraron variaciones en el nivel del mar y olas de hasta 1.5 metros.

Las autoridades filipinas también enfrentan el desafío de las continuas réplicas. Hasta la tarde de este lunes se habían contabilizado más de 180 movimientos posteriores al sismo principal, varios de ellos de considerable intensidad.

El presidente Ferdinand Marcos Jr. instruyó la movilización inmediata de cuerpos de emergencia y anunció la suspensión de actividades escolares en las zonas afectadas para facilitar las tareas de atención a la población.

Elementos de la Oficina de Defensa Civil, fuerzas militares y equipos especializados realizan operaciones de búsqueda entre los escombros, mientras ingenieros inspeccionan edificios dañados para evitar nuevos accidentes.

La tragedia vuelve a poner de manifiesto la vulnerabilidad de Filipinas ante fenómenos naturales. El país se encuentra dentro del Cinturón de Fuego del Pacífico, una región donde convergen varias placas tectónicas y donde ocurren algunos de los terremotos y erupciones volcánicas más importantes del mundo.

Las labores de rescate continúan y las autoridades prevén que el número de víctimas podría aumentar conforme avancen las revisiones en las áreas más afectadas.