Tras más de tres meses de enfrentamientos que sacudieron Oriente Medio y alteraron los mercados energéticos mundiales, Estados Unidos e Irán anunciaron un acuerdo preliminar que busca abrir el camino hacia el fin definitivo del conflicto iniciado en febrero de 2026.
El memorando de entendimiento, dado a conocer entre el 14 y el 15 de junio, contempla un cese al fuego inmediato y permanente en todos los frentes de combate, incluido Líbano, además de la reapertura del estratégico Estrecho de Ormuz y el levantamiento del bloqueo naval estadounidense sobre puertos iraníes.
El acuerdo establece un periodo inicial de 60 días para negociar los temas más complejos y sensibles, entre ellos el programa nuclear iraní, las inspecciones internacionales, el eventual alivio de sanciones económicas, la liberación de activos congelados y la remoción de minas en zonas afectadas por la guerra.
La mediación estuvo encabezada por Pakistán, con apoyo diplomático de Qatar, Turquía y Omán. La firma oficial está prevista para el próximo 19 de junio en Ginebra, Suiza.
La guerra comenzó tras una serie de ataques estadounidenses e israelíes contra instalaciones estratégicas iraníes, incluidas infraestructuras vinculadas al programa nuclear de Teherán. La respuesta iraní incluyó el lanzamiento de misiles y drones contra objetivos aliados y el cierre parcial del Estrecho de Ormuz, una vía por la que circula cerca del 20 por ciento del petróleo mundial.
El presidente Donald Trump calificó el entendimiento como un “gran acuerdo” y autorizó la reapertura inmediata del estrecho. Sin embargo, Irán ha insistido en que aún existen asuntos pendientes y que el pacto no debe considerarse definitivo.
Por su parte, Israel expresó reservas y reiteró que mantendrá sus operaciones y posiciones estratégicas en distintos puntos de la región.
La noticia fue bien recibida por los mercados internacionales, donde el precio del petróleo registró descensos y las principales bolsas mostraron avances. Aun así, especialistas advierten que el éxito del acuerdo dependerá de la capacidad de ambas partes para resolver el tema nuclear y garantizar el cumplimiento de los compromisos adquiridos.










