Con el toque de silencio y el pase de lista resonando en la Base Aérea Militar No. 5 en Zapopan, Jalisco, México despidió a los 26 elementos de las fuerzas armadas que murieron en el operativo donde fue abatido Nemesio Oseguera Cervantes, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación.

La ceremonia, encabezada por la Secretaría de la Defensa Nacional, reunió a familiares, mandos militares y autoridades federales, quienes rindieron honores a los integrantes de la Guardia Nacional y del Ejército caídos el 22 de febrero en Tapalpa, tras un enfrentamiento considerado uno de los más intensos de los últimos años contra el crimen organizado.

Los féretros, cubiertos con la bandera de México, fueron escoltados por elementos armados mientras se leían los nombres y rangos de los fallecidos. La escena estuvo marcada por el llanto de familiares y el reconocimiento público expresado en redes sociales con mensajes de orgullo y condolencias.

Tras la muerte del líder criminal, el CJNG respondió con bloqueos carreteros, quema de vehículos y ataques armados en diversas entidades, lo que generó una ola de violencia temporal en la región occidente del país.

Mientras el gobierno federal subrayó que la operación debilitó significativamente la estructura del cártel y derivó en detenciones adicionales, voces críticas señalaron el elevado número de bajas entre las fuerzas federales.

Los cuerpos fueron trasladados a sus lugares de origen para recibir sepultura, en medio de homenajes adicionales realizados en distintas entidades del país.