La columna de Juan Rodolfo Rivera Pacheco

Esta es la pregunta que me han hecho en los últimos días y semanas, ante la publicación de diversas encuestas serias nacionales y locales (las del BEAP, desde luego) en las que el partido del Presidente López Obrador, o sea MORENA y sus aliados (PT y PVEM) supera con ventajas de dos a uno o más a todos los demás partidos, solos o unidos en alianza (PRI-PAN-PRD y MC).

Y aunque pareciera que esta preferencia es muy grande y MORENA ganará irremediablemente en las elecciones de 2024 (para Presidencia de la República, 9 Gubernaturas, Senadurías, Diputaciones Federales, la mayoría de Congresos Locales y también Alcaldías en muchos Estados de la República), siempre cabe hacer aclaraciones pertinentes y a tiempo.

Desde luego, los partidarios y simpatizantes del Presidente López Obrador piensan que esta tendencia es irreversible y por ello hay una disputa tremenda (incruenta aún, pero que seguramente va a ir subiendo de todo en los próximos meses) por las candidaturas a todos esos cargos de elección popular. Piensan que si el partido lleva esa ventaja, cualquiera que sea el candidato va a ganar (así pensaban los panistas poblanos en algunas elecciones de los años 90´s y 2 miles y se llevaron un duro golpe de realidad) y por eso hay decenas (literal) de precandidatos a todos los cargos. Creo que hay más precandidatos que votantes de MORENA, pues.

Pero eso NO necesariamente es cierto. Efectivamente, para cualquier partido es una enorme oportunidad partir una contienda pre-electoral con ventajas tan cómodas sobre sus adversarios, pero eso no significa que lo que sucede hoy, vaya a suceder dentro de un año y poco más de un mes (en junio de 2024). Hemos repetido hasta el cansancio que las Encuestas (serias) no son predicciones de lo que puede pasar en futuras elecciones (sobre todo faltando tantos meses), sino lo que opina hoy la gente, espontáneamente.

Repito, es complicado que unas tendencias partidistas pre-electorales de más de dos a uno cambien, pero no es imposible. Hemos visto que el votante “switchea” (cambia de preferencia partidista) ante eventos imprevistos de gran envergadura (muertes, atentados, catástrofes, accidentes, desastres naturales, etc.). Y esos no los controla nadie (como bien decía el difunto Rafael Moreno Valle Rosas).

Además, es claro que las tendencias prelectorales actuarles para la contienda por la Presidencia de la República son las más firmes y es difícil que quien sea el candidato (a) de MORENA-PT-PVEM pierda en 2024. Pero para los demás cargos no se puede asegurar nada definitivo. Quizás para las Senadurías MORENA y aliados también tengan mayoría y hasta para Diputados Federales (porque el discurso del Presidente AMLO los siguientes meses será de que “voten todo MORENA, para que puedan pasar las Reformas de la 4T”). 

Pero para las Gubernaturas, Alcaldías y Congresos Locales la historia puede ser distinta. En cada sitio tendrán mucho que ver los candidatos a cada cargo. Si MORENA lanza a sus mejores prospectos, tengan por seguro que también ganará esas elecciones. Pero si la enorme cantidad de aspirantes se meten a una batalla sin fin, como borrachos por una botella vacía, entonces el partido se puede dividir inexorablemente y provocar que la gente vote por candidatos de la oposición (que pueden ser los resentidos de MORENA, como en otras ocasiones). Es difícil que esto ocurra -que gane un candidato de oposición, por el enorme peso de la marca MORENA-, pero no es imposible.

Y Puebla es un ejemplo de lo que viene en próximos meses. MORENA y aliados sí traen una cómoda ventaja de más de dos a uno sobre los partidos de oposición (PAN-PRI-PRD). Pero cuando se pone nombre y apellido a los candidatos en diferentes opciones, las cosas pueden cambiar. Vamos, la mayoría de los de MORENA sí le gana a cualquiera de PRI-PAN-PRD, pero hay algunos que lo hacen con mayor facilidad y a otros les costaría trabajo.

Vamos, hoy sí gana casi cualquier precandidato de MORENA la gubernatura, pero todo dependerá de que el partido salga a esa elección con unidad y no haya una escisión terrible que haga peligrar la victoria.

Por su parte, la oposición panista-priista-perredista ganaría solo algunas Diputaciones y Alcaldías seguramente. Pero al día de hoy, no serían mayoría ni en el Congreso del Estado ni en los Municipios. MORENA y López Obrador hoy están, en serio, imbatibles. 

Pero insisto: Hoy no son las elecciones. 

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