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La columna de Gabriel Biestro

Decía el escritor John Ruskin que “Cuando los hombres están ocupados en cosas honestas, sus diversiones nacen de su propio trabajo”.

Y es que uno de los puntos ideológicos más importantes del movimiento obradorista que hoy gobierna sostiene que la crisis que hemos vivido desde hace muchos años respecto a la violencia y delincuencia desatadas en nuestro país, iniciaron desde hace décadas con la descomposición social derivada del deterioro en las condiciones de vida y las oportunidades de estudio y de trabajo de la gente.

Hoy lo que vemos son los efectos y su inercia, si bien se están combatiendo las causas de desigualdad y falta de oportunidades, se combate la corrupción y la impunidad, habrá que esperar a que los efectos lleguen a donde se haga notoria la reducción en los índices delincuenciales que llevan creciendo en el país como reflejo de un régimen que los cultivó como nadie.

Hemos visto también que en estos años la situación económica se ha visto afectada a nivel mundial por la pandemia, e incluso por las guerras y situaciones de tensión política en el mundo que impactan en la inversión, la inflación y las cotizaciones monetarias, cuestiones que afectan a su vez en los precios, el comercio, los servicios y la producción, y como un embudo, todo esto repercute en los niveles de empleo y desempleo.

Puebla ha mostrado un repunte positivo en el rubro del empleo en este período de recuperación, colocándose arriba de la media nacional de acuerdo a la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), que en junio mostraba un 97.1 por ciento de ocupación, medio punto porcentual arriba del mismo mes del año pasado.

Además de las labores relacionadas a la capacitación y la vigilancia de las condiciones de trabajo, en el tema de vinculación laboral que a la Secretaría de Trabajo del Estado de Puebla le corresponde desempeñar y como parte de las acciones tomadas por el Gobernador Miguel Barbosa destinadas a acelerar la recuperación económica del Estado, se ha puesto especial énfasis en la realización de eventos tales como las ferias del empleo, que tan solo en lo que va de este año se han realizado 10, mismas que se han llevado a cabo con la participación de más de doscientas empresas poblanas, que han ofertado más de 4,500 empleos formales, que cumplen con todos los requisitos de ley.

Estas ferias no solo se realizan en la capital del Estado, sino que con la gran colaboración con los gobiernos municipales, se han podido llevar a Huejotzingo, Teziutlán, Cuautlancingo, San Pedro y San Andrés Cholula, Huauchinango, Tehuacán o Xicotepec.

Este año se tiene contemplado hacer 26 ferias como mínimo que puedan llevar las ofertas de trabajo formal a todas las regiones de nuestro estado.

Esto aunado a un método cuidadoso en la bolsa de trabajo que garantice que la gente encuentre el trabajo que busca.

Que no quepa duda: el empleo formal y digno es uno de los factores que más inciden en la pacificación de nuestro país y los números no mienten, en Puebla se le está dando la relevancia que merece. 

Gabriel Biestro

@Biestro