Estados Unidos presentó a Ucrania un plan de paz de 28 puntos para poner fin a la guerra con Rusia, una propuesta inspirada en el reciente alto al fuego alcanzado en Gaza y que busca abrir un nuevo canal de negociación tras más de tres años de conflicto. El contenido del documento fue discutido directamente en Kiev entre el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, y el secretario del Ejército estadounidense, Daniel Driscoll, según confirmó el propio mandatario.
La propuesta estadounidense contempla medidas altamente sensibles para Ucrania, entre ellas la cesión de la península de Crimea a Rusia, territorio anexado por Moscú en 2014 y considerado por Kiev como parte indivisible de su soberanía.
Otro de los puntos más llamativos del plan es un acuerdo de carácter económico sobre el Donbás, la región oriental actualmente ocupada por fuerzas rusas. Una vez concluida la guerra, y bajo supervisión internacional, Rusia estaría obligada a pagar una renta a Ucrania por la ocupación de esta zona, lo que implicaría un reconocimiento financiero del daño territorial causado.
El documento también exige importantes compromisos por parte de Kiev. Ucrania tendría que reducir el tamaño de sus fuerzas armadas, levantar las sanciones aplicadas contra Moscú y suspender las investigaciones por crímenes de guerra, uno de los puntos más controvertidos debido a las denuncias documentadas por organismos internacionales.
La Unión Europea reaccionó con cautela al borrador. Si bien celebró cualquier intento por abrir una vía diplomática, subrayó que ningún acuerdo será viable sin la plena participación y aprobación tanto de los ucranianos como de los europeos, una postura que refleja las tensiones que podría generar un plan que exige concesiones significativas a Kiev.
Por ahora, el gobierno ucraniano no ha tomado una posición pública definitiva sobre la propuesta. No obstante, Zelenski confirmó que el documento ya fue evaluado y discutido, y que continuará dialogando con sus aliados antes de emitir una respuesta formal. El plan, de concretarse, podría redefinir por completo el equilibrio político y territorial en Europa del Este.









