El crucero MV Hondius se convirtió en el centro de atención internacional tras registrarse un brote de Hantavirus que dejó al menos tres personas fallecidas y varios contagios confirmados o sospechosos.
La embarcación salió de Ushuaia con destino a África, llevando pasajeros y tripulantes de distintas nacionalidades. Conforme avanzó el viaje comenzaron a detectarse casos graves, incluyendo un paciente en estado crítico, lo que obligó a realizar evacuaciones aéreas de emergencia.
Las autoridades de Cabo Verde negaron inicialmente el desembarco por temor a nuevos contagios, dejando al barco aislado durante varios días en altamar. Posteriormente, España aceptó recibir la embarcación en Tenerife bajo medidas sanitarias especiales.
Investigaciones preliminares apuntan a la cepa andina del virus, conocida por su rara capacidad de transmisión entre personas. Expertos aclararon que el riesgo para la población general sigue siendo bajo y descartaron un escenario similar al vivido durante la pandemia de COVID-19.
Mientras tanto, autoridades sanitarias y la Organización Mundial de la Salud buscan determinar si el origen del brote estuvo en roedores dentro del barco o en un contagio previo ocurrido en la región de Tierra del Fuego.








