Cox anunció un ambicioso plan de inversión de 10,700 millones de dólares en México entre 2025 y 2030.

Redacción Los Conjurados

La energética española Cox concretó la compra de los activos de Iberdrola en México por 4,200 millones de dólares, en una operación que marca un giro histórico en el sector eléctrico del país. Con esta transacción, Iberdrola pone fin a 26 años de presencia en México y cede su posición como la principal empresa privada de generación eléctrica, mientras Cox consolida su expansión en América Latina.

El acuerdo incluye la transferencia de 15 plantas de generación con una capacidad instalada de 2,600 megawatts (MW), de los cuales 1,368 MW corresponden a ciclo combinado y 1,232 MW a fuentes renovables. También incorpora una cartera de proyectos por desarrollar que suma 12,000 MW, una base de más de 500 grandes clientes y la integración de más de 800 trabajadores de Iberdrola al equipo de Cox.

Con esta adquisición, Cox asume el control de una participación del 25% del mercado eléctrico privado en México, lo que la posiciona como un actor clave en el suministro energético del país.

Inversión a largo plazo y visión estratégica

Cox anunció un ambicioso plan de inversión de 10,700 millones de dólares en México entre 2025 y 2030, que contempla:

  • 4,000 millones en nuevos activos energéticos.
  • 1,500 millones en infraestructura hídrica concesionada.
  • Coinversiones con la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en nuevos proyectos de generación.
  • El desarrollo de un polo de bienestar social.

La compañía considera a México su segundo mercado eléctrico más importante en América Latina, detrás de Brasil, y destaca su estabilidad macroeconómica, seguridad jurídica y creciente demanda energética como factores clave para acelerar su estrategia de expansión, adelantando tres años su calendario original.

Adiós definitivo de Iberdrola

Esta venta representa la salida total de Iberdrola del país, luego de que en 2023 transfiriera el 55% de sus activos al Estado mexicano en una operación calificada como una “nacionalización energética”. La decisión de vender el 45% restante a Cox responde, según la empresa, a la incertidumbre jurídica y al cambio de enfoque hacia mercados como Estados Unidos, Reino Unido y Brasil.

Con la entrada de Cox, México no solo reconfigura su mapa energético, sino que también abre un nuevo capítulo de inversión privada con visión a largo plazo, en un contexto donde el desarrollo sustentable y la seguridad energética son cada vez más prioritarios.