Desde la madrugada de este lunes 11 de noviembre, Palacio Nacional amaneció rodeado por vallas metálicas de hasta tres metros de altura, colocadas por el Gobierno de la Ciudad de México ante las protestas que se esperan durante la semana. El cerco abarca las calles Moneda, Corregidora, el Zócalo capitalino y la Catedral Metropolitana, y forma parte de un operativo preventivo que también incluye el Palacio de Bellas Artes y el Ángel de la Independencia.
Las autoridades informaron que el objetivo es proteger los recintos históricos y garantizar la seguridad, sin impedir el derecho a la libre manifestación. El operativo involucra a policías capitalinos, trabajadores de la ciudad y mandos federales, coordinados por la Secretaría de Gobierno.
Protestas previstas
El cerco se colocó antes de las movilizaciones que comenzarán esta semana.
La CNTE realizará un paro de 48 horas y un campamento frente a Palacio Nacional los días 13 y 14 de noviembre, para exigir mejoras salariales y cumplimiento de acuerdos laborales.
Además, el 15 de noviembre, jóvenes de la llamada “Generación Z” marcharán del Ángel de la Independencia al Zócalo para protestar contra la violencia y la corrupción, en una movilización que también recordará el asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo.
Reacciones y debate
La presidenta Claudia Sheinbaum defendió la instalación de las vallas como una medida para evitar provocaciones o daños, mientras que en redes sociales las opiniones se dividieron entre quienes la consideran una precaución necesaria y quienes la ven como una exageración.
A pesar del blindaje, los organizadores confirmaron que las protestas seguirán en pie y que buscarán realizarse de manera pacífica, aunque el Zócalo luce resguardado y en alerta.










