Con el inicio de julio, comienza en Puebla una de las temporadas gastronómicas más esperadas del año: la de los chiles en nogada, platillo emblemático de la cocina poblana y símbolo de la identidad nacional. Comerciantes del Mercado Independencia, uno de los centros de abasto más importantes de la capital, reportan una alta demanda desde los primeros días del mes, aunque advierten sobre afectaciones en el precio y calidad de algunos ingredientes, particularmente el durazno criollo, que se vio impactado por las intensas lluvias recientes.

Cada año, entre julio y septiembre, miles de familias poblanas y visitantes se congregan en mercados, fondas y restaurantes para disfrutar del chile en nogada, una receta que combina sabores dulces y salados en una explosión de tradición. El platillo, relleno de picadillo de frutas y carne, cubierto con una salsa de nuez de castilla y decorado con granada y perejil, no solo destaca por su sabor, sino por su profundo valor histórico.

Según diversas fuentes, el chile en nogada fue preparado por primera vez en 1821 por las monjas agustinas del convento de Santa Mónica, en Puebla capital, como un obsequio para Agustín de Iturbide tras la firma de los Tratados de Córdoba. Los colores del platillo —verde, blanco y rojo— se eligieron para representar la naciente bandera del México independiente.

En este contexto, los comerciantes del Mercado Independencia se preparan para una temporada de alta afluencia. “La gente ya está preguntando por los ingredientes, sobre todo la nuez y las frutas de temporada. Este año sí nos afectó un poco la lluvia con el durazno, que viene más escaso y caro, pero esperamos que las ventas se mantengan fuertes”, comentó Estela Ramírez, locataria con más de 20 años en el mercado.

La importancia del chile en nogada va más allá de lo culinario: impulsa la economía local, fortalece las tradiciones y proyecta a Puebla como un destino turístico y gastronómico por excelencia. Municipios como Calpan, San Nicolás de los Ranchos y San Andrés Cholula también se suman a la celebración con festivales y ferias que giran en torno a este platillo, consolidando su relevancia cultural en toda la región.

Con todo listo para la temporada, comerciantes, productores y cocineras tradicionales se alistan para ofrecer a locales y turistas una experiencia que conjuga historia, sabor y orgullo poblano en cada bocado.