En su informe a medios de comunicación por los primeros 220 días de gestión, el gobernador Alejandro Armenta sentenció que en su gobierno “se acabó el moche, el diezmo y la milpa”, en alusión a prácticas de corrupción relacionadas con obras públicas y adquisiciones.

Hizo un llamado directo a los presidentes municipales a ponerse a trabajar en favor de sus comunidades y les recordó que nadie puede hablar en su nombre para condicionar obras o exigir compras en determinados establecimientos. “Hoy se puede comprar donde haya mejor precio y mayor calidad”, afirmó.

El mandatario señaló que restan 1,971 días de su sexenio y subrayó que el tiempo es un recurso no renovable. Como parte de su visión administrativa, colocó relojes en las oficinas gubernamentales para recordar a los funcionarios que sus cargos no son vitalicios y que deben enfocarse en dar resultados.

Armenta dejó claro que su gobierno no busca persecuciones políticas, pero advirtió: “quien comete delitos debe ser castigado”. Añadió que los errores propios son admisibles, pero no los que ya cometieron otros en el pasado.