Un inusual incidente obligó a activar protocolos de seguridad en el Hospital Rangueil (CHU de Toulouse), al sur de Francia, luego de que un joven de 24 años ingresara a urgencias durante la madrugada del 31 de enero al 1 de febrero de 2026 con intensos dolores rectales.
De acuerdo con reportes médicos y policiales, el paciente reconoció haberse introducido un “objeto” en el recto, aunque sin precisar de qué se trataba. Durante una cirugía de emergencia, el personal médico descubrió que se trataba de un proyectil de artillería de la Primera Guerra Mundial, fechado alrededor de 1918, con dimensiones aproximadas de entre 16 y 20 centímetros de largo y 4 centímetros de diámetro.
Ante el riesgo potencial, las autoridades activaron el protocolo para artefactos explosivos: se evacuaron áreas cercanas del hospital y se solicitó la intervención de artificieros, bomberos y policía. Tras una evaluación especializada, se determinó que el proyectil —un obús alemán de 37 mm— formaba parte de una colección y se encontraba desmilitarizado.
El artefacto fue retirado sin incidentes y el joven fue operado con éxito, sin presentar complicaciones graves posteriores. Aunque inicialmente se analizó una posible infracción por posesión ilegal de munición, la Fiscalía de Toulouse confirmó que no se abriría ninguna investigación, al no existir riesgo real ni delito que perseguir.








