Este 25 de julio se cumple un año de la sorpresiva detención de Ismael “El Mayo” Zambada en El Paso, Texas, un hecho que marcó un punto de quiebre en el liderazgo del Cártel de Sinaloa y desató una oleada de consecuencias legales, políticas y de violencia en ambos lados de la frontera.

Zambada fue arrestado junto a Joaquín Guzmán López, hijo de “El Chapo”, sin participación del gobierno mexicano, según declaró la entonces secretaria de Seguridad, Rosa Icela Rodríguez. Desde el inicio, el operativo estuvo rodeado de versiones encontradas: mientras algunos medios hablaron de una entrega voluntaria, Zambada denunció haber sido emboscado y entregado sin su consentimiento, presuntamente por orden del propio Guzmán López.

La Fiscalía General de la República abrió una investigación por secuestro, uso ilícito de aeronaves y traición a la patria, mientras que en Estados Unidos, Zambada fue trasladado a Nueva York y puesto a disposición del juez Brian Cogan, el mismo que sentenció a “El Chapo”. El 13 de septiembre de 2024, se declaró inocente de 17 cargos que incluyen narcotráfico, lavado de dinero, homicidio y conspiración.

La captura de “El Mayo” generó una fractura inmediata al interior del Cártel de Sinaloa entre el grupo de “Los Chapitos” y los leales a Zambada. En Sinaloa se recrudeció la violencia y el gobierno federal desplegó a más de 2,000 elementos para contener el conflicto. En los meses siguientes, fueron detenidos operadores clave como “El Oso” y “Chavo Félix”.

Mientras tanto, en tribunales estadounidenses, Ovidio Guzmán y Joaquín Guzmán López iniciaron procesos de negociación judicial. Ovidio se declaró culpable el 11 de julio de 2025, aceptando una multa de 80 millones de dólares y evitando un juicio público, lo que generó críticas desde México. La presidenta Claudia Sheinbaum cuestionó la falta de coordinación con Washington y el doble discurso sobre el combate al narcotráfico.

Hoy, “El Mayo” permanece recluido en una prisión federal de Nueva York, sin fecha de juicio establecida. Se especula que podría seguir el camino de Ovidio y negociar un acuerdo con la justicia estadounidense. Su caso no solo pone a prueba el sistema legal de EE.UU., sino que podría influir en las futuras relaciones con México en materia de seguridad y cooperación binacional.