La activista LGBT+ y presidenta de la Marcha del Orgullo en Puebla, María José “Majo” Flores Serrano, sostuvo que el activismo feminista y de la diversidad sexual no puede reducirse a una sola fecha simbólica, como el 8 de marzo, sino que debe traducirse en acciones permanentes de acompañamiento y exigencia institucional.
Durante su participación en Los Conjurados, subrayó que las marchas cumplen una función fundamental de visibilización y denuncia; sin embargo, advirtió que muchas veces los testimonios expuestos públicamente no reciben seguimiento posterior.
“Que el activismo no solo se quede en la marcha del 8M”, expresó, al presentar la iniciativa de “Micrófono Abierto de Acompañamiento”, un mecanismo que busca dar continuidad formal a los casos denunciados durante movilizaciones.
Explicó que el objetivo es transformar la protesta en procesos estructurados: registro de casos, canalización a autoridades, mesas de trabajo y evaluación de resultados. En caso de omisiones, dijo, se recurrirá a la presión pública.
Flores Serrano reconoció avances legislativos en Puebla, pero señaló que el reto principal sigue siendo la aplicación efectiva de las políticas públicas y el combate a la revictimización.
La activista concluyó que la lucha por los derechos de las mujeres y de la comunidad LGBT+ requiere constancia, organización y vigilancia ciudadana: “No es un día, es todo el año”.









