En Morena, las candidaturas no se definirán por popularidad mediática ni protagonismo público, sino por el respaldo real de la ciudadanía medido a través de encuestas internas, afirmó Olga Romero Garci-Crespo, presidenta estatal del partido, durante su participación en el programa Los Conjurados.

La dirigente estatal subrayó que el movimiento ha dejado atrás las viejas prácticas políticas en las que la fama, el apellido o la cercanía con las dirigencias garantizaban cargos de elección popular. En contraste, explicó que Morena privilegia el arraigo territorial, el trabajo con la gente y la aceptación social como criterios centrales para definir a sus abanderados.

Romero Garci-Crespo precisó que las encuestas del partido no se limitan a medir nivel de conocimiento, sino que evalúan indicadores clave como la percepción positiva y negativa, la afinidad con los principios del movimiento y el desempeño público de quienes aspiran a un cargo. “Ser conocido no significa necesariamente ser aceptado”, sostuvo.

En ese mismo sentido, Alfonso Bermúdez Ruiz, representante de Morena ante el Instituto Electoral del Estado, señaló que la reelección o postulación de cualquier perfil no es automática y depende exclusivamente de los resultados que arrojen estos ejercicios demoscópicos. Aclaró que incluso funcionarios o legisladores en funciones pueden quedar fuera si presentan altos niveles de rechazo ciudadano.

Ambos dirigentes pusieron como ejemplo el proceso interno que llevó a la candidatura y posterior triunfo del actual gobernador de Puebla, Alejandro Armenta, cuya selección —afirmaron— se basó en una evaluación integral de aceptación, competitividad y congruencia con el proyecto de la Cuarta Transformación.

Romero Garci-Crespo añadió que este método busca evitar imposiciones, simulaciones o candidaturas alejadas de la realidad social, y garantiza que quienes representen a Morena cuenten con legitimidad popular y compromiso con el territorio.

Finalmente, la presidenta estatal reiteró que Morena mantendrá este criterio rumbo a los próximos procesos electorales, convencida de que “la gente ya no premia la fama, sino el trabajo y la cercanía”, y de que solo así se fortalece una democracia auténtica y participativa.