Durante su participación en el programa Los Conjurados, conducido por Érika Rivero, el senador de Movimiento Ciudadano, Néstor Camarillo, ofreció un análisis crítico sobre la política nacional, la agenda internacional de México y los recientes movimientos en la política poblana, a partir de su experiencia en el Foro Económico Mundial de Davos 2026 y su lectura del escenario rumbo a 2027.
Camarillo, explicó que su asistencia a Davos tuvo como propósito representar a Puebla, promover alianzas estratégicas y generar vínculos de inversión. Sin embargo, lamentó la escasa presencia institucional de México en este tipo de foros de alto nivel.
El legislador reconoció que, aunque evita hablar mal del país en el extranjero, la percepción internacional es dura. “En Davos, México es considerado un narco país”, afirmó, al señalar que el tema del narcotráfico domina muchas de las preguntas y conversaciones cuando se habla de México. A su juicio, esta narrativa es consecuencia directa de los vacíos que ha dejado el país en la agenda internacional durante los últimos años.

Camarillo criticó la falta de interés de los gobiernos de Morena por estos espacios multilaterales, recordando que desde el sexenio anterior México redujo su participación en reuniones internacionales. “México ha participado muy poco en este tipo de eventos. El expresidente optó por no asistir a muchas reuniones y esos espacios se quedaron vacíos”, señaló. En Davos —dijo— la representación federal fue mínima, limitada a la secretaria de Medio Ambiente y a encuentros de bajo perfil, lo que contrasta con la presencia activa de otros países.
Pese a ello, subrayó que mantiene una regla personal cuando se encuentra fuera del país: no exhibir las diferencias políticas internas. “Las diferencias que tengo con Morena las guardo en la maleta cuando estoy en el exterior”, explicó, insistiendo en que la imagen de México debe cuidarse, incluso en contextos de desacuerdo interno.

En el plano local, el senador se refirió al cambio de partido de Blanca Alcalá y al impacto que este movimiento genera en la política poblana. Aseguró que siempre se ha referido a ella con respeto, reconociendo su trayectoria como alcaldesa de Puebla, embajadora y senadora de la República. Consideró que su salida del PRI “ya se veía venir”, debido a sus recientes acercamientos con Acción Nacional, y afirmó que este tipo de decisiones responden a aspiraciones políticas legítimas. “Blanca es política y va a seguir haciendo política”, sostuvo, al tiempo que criticó que el PRI no haya dimensionado la relevancia de este tipo de salidas.
Sobre los cambios en el gabinete del gobernador Alejandro Armenta, Camarillo afirmó que obedecen a un doble proceso: por un lado, un ajuste natural tras el primer año de gobierno para corregir áreas que no funcionaron; y por otro, un reacomodo político con miras a la elección intermedia de 2027. “El gobierno se está preparando para su primera prueba de fuego, que es saber qué están pensando los ciudadanos”, señaló, al advertir que varios funcionarios también comenzarán a proyectarse rumbo al próximo proceso electoral.
Finalmente, sostuvo que ningún gobierno está condenado por errores iniciales y que los seis años de administración permiten corregir el rumbo. En ese sentido, consideró que los movimientos actuales en el gobierno estatal reflejan una etapa de evaluación, corrección y preparación política, inevitablemente ligada al calendario electoral.
La entrevista dejó ver a un Néstor Camarillo crítico de la falta de proyección internacional de México, respetuoso de las trayectorias políticas locales y consciente de que el reacomodo institucional y político ya se mueve con la mirada puesta en 2027.









