La Cámara de Diputados aprobó modificaciones a la Ley General de Salud que prohíben la venta de bebidas energéticas a personas menores de 18 años.

Los establecimientos deberán solicitar identificación oficial al momento de la compra, siguiendo un mecanismo similar al de las bebidas alcohólicas. La medida busca proteger la salud de los jóvenes y se considera un acto de justicia social, al garantizar que el Estado resguarde a la niñez de productos riesgosos.

Legisladores destacaron los efectos negativos de estas bebidas en menores, incluyendo alteraciones del sueño, disminución de la concentración, afectaciones al desarrollo neurológico, deshidratación y problemas digestivos. También advirtieron sobre el peligro de mezclarlas con alcohol, situación que ocurre en el 43% de los consumidores y provoca un choque en el sistema nervioso, sugiriendo como próximo paso prohibir esta combinación.

Se espera que la medida contribuya a reducir la incidencia de enfermedades relacionadas con el consumo de bebidas energéticas en la población juvenil.